• Regístrate
Estás leyendo: Tradiciones de derechos humanos
Comparte esta noticia
Lunes , 24.09.2018 / 18:43 Hoy

Visión Social

Tradiciones de derechos humanos

Pedro Miguel Funes Díaz

Publicidad
Publicidad

La defensa de los derechos humanos se nos presenta como una de las más importantes tareas a llevar a cabo en nuestros días a lo largo y ancho del mundo. La referencia actual para ellos es sobre todo la declaración de la ONU de 1948. Antes de ella se recuerdan generalmente la Declaración de Independencia de Estados Unidos de 1776 y la del tiempo de la Revolución Francesa del 1789.

Captar la tradición en el pensamiento y expresión de los derechos, sin embargo, exige considerar ciertos elementos que distinguen la declaración de 1776 y la de 1789 así como las importantísimas aportaciones sobre el derecho de gentes, dos siglos antes, del dominico Fray Francisco de Vitoria, coherentes con la bula "Sublimis Deus" (1537) del Papa Paulo III. Es cierto que aunque tuvieron su influencia práctica, no fueron suficientes para desterrar los abusos del tiempo, como tampoco la declaración de 1789 evitó la época del Terror ni la de 1776 dejó de consentir la esclavitud. Sin duda, algo parecido sucede con la de las Naciones Unidas de 1948 hasta hoy, es decir, en muchas ocasiones no se les hace caso.

Pueden observarse dos perspectivas en las propuestas, una que funda los derechos en el reconocimiento de lo que los hombres son y que lleva la referencia al Creador, que es el caso del derecho de gentes promovido por Vitoria y de la mencionada declaración de Independencia de los Estados Unidos y la otra, "racionalista", por así decir, la de la Revolución Francesa que omite tal fundamento.

La Declaración de la ONU no hace referencia a la creación pero tampoco puede identificarse simplemente con la línea que he llamado aquí racionalista. El asunto está en que la necesidad actual de dar una fundamentación a los derechos humanos no puede evadirse y que un camino que no ofrezca una base sólida para ellos está conduciendo a la "pulverización ideológica" de los mismos, olvidando o marginando los que efectivamente lo son y proponiendo los que "políticamente" convienen.

El pensamiento cristiano puede aportar a la civilización contemporánea ciertos elementos claves para la construcción de un mundo mejor, sin que esto signifique forzar la fe, porque tal aportación consiste en indicar la dignidad de las personas. Tal indicación aunque es natural, ha sido puesta de relieve, para quienes creemos, en la obra redentora de Cristo. Quienes no creen en él, seguramente pueden concordar con los creyentes en el inestimable valor de cada uno de los seres humanos y de las comunidades de personas en que se desarrollan.

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.