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Lunes , 15.10.2018 / 23:45 Hoy

Visión Social

Sentido de la Convivencia

Pedro Miguel Funes Díaz

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Encontrar el sentido de la existencia y de la convivencia social está ligado a otras respuestas importantes de la vida sobre el lugar del hombre en la naturaleza. La perfección de la existencia se puede revelar solamente en la búsqueda de la verdad capaz de ofrecer dirección a las acciones de la vida a nivel personal y social. Las respuestas a los grandes interrogantes se buscan una y otra vez porque ni la inteligencia ni la voluntad pueden reposar tranquilas sin ellas.

Ya que el progreso en lo humano en el campo moral y político no es ni necesario ni unívoco quiere decir que cada generación debe re-proponerse los grandes problemas no obstante ya lo hayan hecho todas las generaciones anteriores. Por eso la filosofía como disciplina de conocimiento y sabiduría no muere ni puede ser substituida por las ciencias experimentales. Por la misma razón no desaparecen las respuestas religiosas, pues tienen que ver con uno de los puntos más profundos de la estructura del ser humano.

Con la luz de la razón, es decir, usando la inteligencia, el hombre ha llegado a dar explicaciones sobre el universo y el mundo, sobre los seres que en él se encuentran y sobre sí mismo. Tales explicaciones no siempre han sido atinadas, pero más allá de las dudas existen principios que, aunque realizados de modos diversos, se hallan en todas las culturas. En el campo moral y social, con sus variantes, en todas partes se reprueban el asesinato y el robo, aparte de que pueda haber variantes y matices en la aplicación de estas exigencias.

Los tiempos actuales piden también una solución a los interrogantes radicales a causa de la vastedad y amplitud de los desafíos y las novedades que se presentan en los escenarios. Ante todo hay que preguntarse por lo que somos y por el límite y la relación entre naturaleza, técnica y moral. Somos algo más que un conglomerado de células y aunque algunos puedan usar y manipular muchas cosas a través de la tecnología, existe una barrera que la conciencia prohíbe traspasar.

El mismo carácter global de muchos problemas sirve a su vez de marco para señalar, junto a la misma globalización, otro grande desafío, que consiste en la gestión de la pluralidad y de las diferencias. No podemos aspirar a un mundo uniforme, por global que sea, donde no haya lenguas, pueblos y culturas diversas. No podemos aspirar a un mundo donde se pierdan los derechos de las personas y de los pueblos y donde se pase a formar parte de una masa a la que sólo le interesa el pan y el circo.

Los cristianos también somos interrogados por todo esto y hemos de aportar soluciones según la fe a los desafíos de hoy, comprometiéndonos al mismo tiempo con todas las personas de buena voluntad, aunque no sean creyentes. Hemos de dar testimonio de lo que somos y de lo que creemos, porque aunque no somos del mundo, en cuanto que aspiramos al Reino definitivo y escatológico, nos encontramos en el mundo y sabemos que lo que hagamos de bien constituye el camino para el más allá.

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