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Jueves , 13.12.2018 / 19:37 Hoy

Visión Social

Nuestra casa

Pedro Miguel Funes Díaz

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A partir de 1963 ha sido elaborada una lista de animales y plantas en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza. En ella se encuentran miles de especies en peligro y sirve de referencia para otras organizaciones y países. En México, en el sitio de la SEMARNAT se encuentra una lista sobre las especies silvestres mexicanas, donde se señalan en peligro de extinción animales como el águila arpía, la guacamaya enana, el berrendo, el jaguar, el manatí y otros. A través de los medios de comunicación puede percibirse que la sensibilidad sobre el tema ha crecido notablemente.

Esto nos lleva a pensar que el ser humano no puede pretender un dominio absoluto sobre las cosas, sino que también en este tema existen consideraciones de orden moral a las que se debe dar relevancia. Hoy suelen mirarse las cosas de nuestro planeta solamente como recursos que hay que explotar, pero como ya lo notaba san Juan Pablo II en 1997: "El aspecto de conquista y de explotación de los recursos ha llegado a predominar y a extenderse, y amenaza hoy la misma capacidad de acogida del medio ambiente: el ambiente como "recurso" pone en peligro el ambiente como "casa". A causa de los poderosos medios de transformación que brinda la civilización tecnológica, a veces parece que el equilibrio hombre—ambiente ha alcanzado un punto crítico".

La palabra "ecología" etimológicamente hablando, significa "lo que se dice (científicamente) acerca de la casa". Ciertamente, la actitud adecuada contra la manipulación abusiva de la naturaleza no es la de absolutizarla y colocarla por encima de la persona humana, como si fuera un dios al que hay que adorar, sino la de reconocer el medio ambiente como la casa de todos que tenemos que cuidar y respetar.

No puede eliminarse la diferencia entre el hombre y los demás seres vivos, antes al contrario, es precisamente esa diferencia la que nos hace responsables de ellos y que nos obliga a preocuparnos de su conservación.

San Juan Pablo II aseguraba que "la humanidad de hoy, si logra conjugar las nuevas capacidades científicas con una fuerte dimensión ética, ciertamente será capaz de promover el ambiente como casa y como recurso, en favor del hombre y de todos los hombres; de eliminar los factores de contaminación; y de asegurar condiciones de adecuada higiene y salud tanto para pequeños grupos como para grandes asentamientos humanos. La tecnología que contamina, también puede descontaminar; la producción que acumula, también puede distribuir equitativamente, a condición de que prevalezca la ética del respeto a la vida, a la dignidad del hombre y a los derechos de las generaciones humanas presentes y futuras".

Tutelarlo el ambiente es un desafío para toda la humanidad, que debe enfocar éticamente el uso de la tecnología y los grandes proyectos para que no destruyan la casa de todos. En cierto modo es necesario promover un nuevo estilo de vida, no consumista, sino sobrio y responsable. Quienes creemos, sabemos que todo lo creado es sobre todo un regalo de Dios.

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