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Visión Social

Memoria y razonamiento

Pedro Miguel Funes Díaz

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El viejo catecismo de Ripalda colocaba la memoria entre las potencias del alma, al lado del entendimiento y de la voluntad. Se suele decir hoy que la memoria es una capacidad del cerebro o, como dice el diccionario, una capacidad psíquica. Ciertamente es la capacidad que tenemos de recordar, es decir, de retener y recuperar la información recibida, como hechos, sensaciones, palabras o relaciones entre las cosas.


Un problema actual es que en el campo educativo se da una cierta campaña que quiere imponer una pedagogía “anti-memoria”. Pretendiendo dejar a un lado la que considera obsoleta enseñanza por memorización, se alínea en favor de otra en la cual lo que cuenta, aparentemente, es entender y descubrir. Así, se separan la memoria y el razonamiento o, lo que es peor, se presentan prácticamente como contrarios excluyentes.


La disyunción entre memoria y razonamiento es falsa. Si recordar no es lo mismo que entender, esto no nos puede llevar a excluir la memoria o a menospreciarla. Ante todo porque razonamos y entendemos necesariamente a partir de lo que percibimos y queda registrado en nuestra memoria. No es posible siquiera entender y razonar exclusivamente de la experiencia presente, que fluye a cada instante y se escapa inexorablemente.


Un buen pedagogo y un buen maestro saben que no es lo mismo memorizar que entender, pero saben también que ambas cosas se necesitan en la vida, así como un mecánico, aunque no sea muy bueno, sabe que un automóvil sin motor es tan inútil como uno sin ruedas (buen, eso lo sabe cualquiera). La discusión no es qué es más importante sino si ambas cosas son necesarias.


Habiendo entendido algo, en muchísimos casos necesito usar ese conocimiento con la agilidad que la vida requiere. Al vender o comprar debo saber hacer cuentas y recordar de memoria, por ejemplo, que cinco por cuatro son veinte, porque no tiene sentido que en ese momento me ponga a “descubrirlo”. Asimismo, es imposible que deduzca cuál es mi nombre si me lo preguntan, simplemente lo repito de memoria.


Además, es imposible pretender que cada uno lo entendamos todo. Cada quien debe entender muchas cosas en la vida, pero muchísimas otras las entienden sólo algunos. No todos tienen que entender la ciencia médica, ni todos deben saber lenguajes de programación. Hay cosas que hay que recordar, aunque no sepamos cómo funcionan internamente, por ejemplo, debo recordar a qué piso voy y oprimir el botón correcto del elevador, aunque no sepa construir un elevador, y menos un edificio.


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