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Miércoles , 16.01.2019 / 13:09 Hoy

Visión Social

Jornada mundial de los pobres

Pedro Miguel Funes Díaz

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Este domingo pasado, 19 de noviembre, se celebró por iniciativa e invitación del Papa Francisco, la Jornada mundial de los pobres.

En su mensaje nota primero que en el asunto de la pobreza no bastan las palabras, sino que son necesarios los hechos y recuerda lo que decía san Juan: "Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras".

Naturalmente, recuerda asimismo las palabras y obras de Jesús y cómo la Iglesia primitiva se preocupó de atender a los pobres, como se ve en el libro de los Hechos de los Apóstoles siguiendo "la enseñanza principal del Maestro, que proclamó a los pobres como bienaventurados y herederos del Reino de los cielos".

El Pontífice apunta, por ejemplo, al hecho de que los primeros cristianos "vendían posesiones y bienes y los repartían entre todos, según la necesidad de cada uno", lo cual muestra claramente "la profunda preocupación de los primeros cristianos" por los más necesitados.


Pero también toma la cuestión de la pobreza desde otro punto de vista y cita al apóstol Santiago:

"¿Acaso no ha elegido Dios a los pobres del mundo para hacerlos ricos en la fe y herederos del reino, que prometió a los que le aman?"

En otras palabras, hay una pobreza que no es algo de qué huir, sino un camino a seguir, donde el compartir se vuelve un estilo de vida, y así destaca el ejemplo de san Francisco de Asís.

En su mensaje, el Papa pone de relieve la relación existente entre el sacramento de la Eucaristía y el amor al prójimo recordando las palabras de san Juan Crisóstomo:

"Si queréis honrar el cuerpo de Cristo, no lo despreciéis cuando está desnudo; no honréis al Cristo eucarístico con ornamentos de seda, mientras que fuera del templo descuidáis a ese otro Cristo que sufre por frío y desnudez".

Vuelve el Papa entonces a la consideración positiva de la pobreza pidiendo que "No olvidemos que para los discípulos de Cristo, la pobreza es ante todo vocación para seguir a Jesús pobre".

Lo explica diciendo que "la pobreza es una actitud del corazón que nos impide considerar el dinero, la carrera, el lujo como objetivo de vida y condición para la felicidad".


A los mismos pobres les recuerda que no pierdan el sentido de esta pobreza evangélica.

La celebración de la Solemnidad de Cristo Rey del Universo, que es la próxima semana, la propone el Santo Padre también desde la perspectiva de la pobreza, porque el abandono de Cristo pobre en la cruz revela el amor de Dios, que lo resucita el día de la Pascua.

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