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Lunes , 17.12.2018 / 04:08 Hoy

Visión Social

Estructuras y responsabilidad

Pedro Miguel Funes Díaz

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Uno de los recursos fáciles para atribuir las culpas es responsabilizar a la sociedad de todos o de algunos de los males que sufrimos. Así, hacemos eco de aquello de que el hombre nace bueno pero la sociedad lo hace malo, según enseñaba Rousseau. Si fueran así las cosas tendría que ser posible llevar a cabo un proceso judicial a la sociedad como tal, no a sus miembros ni a sus dirigentes, para restablecer la justicia; pero esto es ilusorio, es imposible.

La sociedad humana no posee una existencia como sustancia, sino que supone la base de los individuos humanos que la conforman a través de sus múltiples relaciones. Si bien los individuos nacen dentro de una sociedad, son precisamente ellos quienes la forman y le dan consistencia. La sociedad no va caminando por la calle como para que podamos decir "ahí va la sociedad". Por la calle y por otras partes lo que vemos son individuos humanos inter-relacionados.

Estos individuos poseen características peculiares, porque pueden conocer, querer y ser responsables de sus actos en mayor o menor medida. Su distinción individual no consiste solamente en contener materialmente cada uno ciertos átomos y moléculas que no son los mismos que en disposición semejante componen a los otros individuos, sino en que cada uno es una persona, igual en dignidad que las demás, pero al mismo tiempo única.

Con todo, la sociedad, considerada en las estructuras que forman sus miembros y las variadísimas agrupaciones y relaciones de ellos, no es tampoco toda bondad y perfección. Es un hecho que han existido y existen en la sociedad estructuras malas, es decir, contrarias a la dignidad humana, como, por ejemplo, la esclavitud.

La responsabilidad de las estructuras injustas recae en quienes las han creado y ayudado a preservar, que siempre son personas, pues son ellas las que deciden. Por otro lado, habría que ver su grado de responsabilidad considerando los tiempos, las circunstancias, el conocimiento y la libertad en sus actos.

En la sociedad sin duda hay cosas buenas, malas e indiferentes. Pensando en las malas nos sentimos comúnmente inclinados a responsabilizar a alguien, y a veces tenemos razón, porque hay culpables. Pero no siempre hay culpables o los culpables no lo son tanto, porque todo lo humano, y todo lo creado, es limitado.

No podemos ilusionarnos con la construcción del cielo en la tierra, porque nunca lo lograremos. Pero no debemos tampoco ser pesimistas, porque podemos en cambio construir siempre un mundo mejor.

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