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Miércoles , 12.12.2018 / 22:59 Hoy

Significación del Año Nuevo

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¿Sabe usted por qué nuestro año comienza el primero de enero? La fecha no se fijó con base en un calendario solar ni lunar, de hecho su historia es más interesante. En su origen romano el año comenzaba en marzo: enero y febrero no existían. Cuando estos fueron introducidos por los etruscos como los meses undécimo y duodécimo, el año nuevo continuó celebrándose el primero de marzo.

En 47 a. c., Julio César decidió cambiar esto para sincronizar el comienzo del año con el momento en que los cónsules asumían el poder. Por lo anterior a dicho calendario se le llamó calendario “juliano”. De hecho, nuestra palabra “calendario” viene de calenda, nombre que tenía el primer día de cada mes, como las nonas eran los días 5 o 7 y los idus, caían en 13 o 15, de acuerdo al calendario lunar. Occidente continúa usando ese mismo calendario con algunas modificaciones menores de Marco Aurelio (44 a. c.) Augusto César (8 a. c.) y Gregorio XII (1582 d. c.).

Al primer mes del calendario juliano se le llamó Januarius, en honor a Jano, el dios romano bifronte que siempre se encontraba a la entrada o a la salida de las ciudades: una cara miraba hacia atrás en el camino, la otra hacia adelante. Januarius, en latín vulgar Jenuarius, ya a mediados de 1200 se escribía Jenero para quedar, con el uso, en “enero”.

Enero es el mes en el que, como Jano, permanecemos firmes ante el camino andado y nos encontramos a la vez frente al como el camino por andar. Como hijos de un camino andado solemos pensar en el pasado, y como padres de un camino por andar la responsabilidad ética se deja sentir en los llamados “propósitos de año nuevo”.

El problema con esos propósitos es el plural: entre un individuo y su meta solamente debe existir una línea recta. Porque el ser humano tiene la posibilidad ética de lograr lo que se propone para intentar al menos tomar el timón y estar al mando, en la medida de lo posible, de la propia vida.

Un individuo, un deseo y una línea recta entre ambos: la utopía sí tiene un topos, y éste es psicológico y moral, por eso es una buena guía. Luchamos por lo imposible… ¿qué otra cosa podríamos hacer? Una vez más: ¡feliz Año Nuevo!

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