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Martes , 11.12.2018 / 07:56 Hoy

El desafío del pensar

Por qué sancionar el plagio

Paulina Rivero Weber

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Siempre creí que, en un mundo ideal, no existiría el concepto “plagio”. Cuál no sería mi sorpresa al descubrir la existencia de tal utopía. El primer no-plagio que descubrí lo llevó a cabo Séneca en De Senectute, donde repite de manera casi textual un pasaje de la República de Platón. Ahí supe, gracias a un erudito amigo, que en aquellos tiempos eso no se consideraba un robo.

Recordé entonces un poema de Garcilaso de la Vega: de niña descubrí que alguien, cuyo nombre no recuerdo, lo había plagiado… o viceversa. Al cotejar fechas encontré que eran contemporáneos: ¿quién plagió a quién? Decidí no averiguarlo y quedarme con el soneto V de los Poemas del alma, de Garcilaso: “Escrito está en mi alma vuestro gesto, y cuanto yo escribir de vos deseo; vos sola lo escribisteis, yo lo leo tan solo, que aun de vos me guardo en esto. […] Por vos nací, por vos tengo la vida, por vos he de morir y por vos muero.”

El más reciente caso que he conocido es el aria Sposa son disprezzata, de Vivaldi, es la exacta repetición de Sposa, non mi conosci, de Geminiano Giacomelli, uno de muchos no-plagios de Vivaldi: solo se cambió la letra para que la cantara una mujer y no un hombre. Pero no se llamaba “plagio”, ni se molestaban el uno con el otro.

Hoy, por la centésima parte de los mencionados no-plagios, un estudiante puede ser expulsado y un académico puede perder su trabajo y su vida universitaria; y me parece justo. Yo no creo que quienes defienden el castigo para el plagiador defiendan la propiedad privada; creo que tiene que ver con el deseo de ser reconocido, de no ser invisibilizado, como casi lo fue Geminiano Giacomelli.

No sé si sea o no sano apegarse de tal forma a la propiedad intelectual, pero no vivimos en la época de Platón, Garcilaso o Vivaldi. La cura a todo posible plagio es simple: se cita, para dar los créditos correspondientes.

Hoy también se castiga el auto-plagio: publicar como inéditos, refritos de trabajos anteriores sin aclararlo. Pero dejemos ese tema para la siguiente entrega, porque se trata de una variante diferente que responde a razones de otra índole quizá aún más grave.

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