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El desafío del pensar

Moral animal

Paulina Rivero Weber

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¿Tienen moral los animales? Todo depende de lo que entendamos por “moral”. Es imprescindible distinguir dos ámbitos presentes en todo pensador de la ética, de Heráclito a la fecha.

Heráclito se refería metafóricamente a los que viven en estado de alerta, despiertos ante el mundo, frente a los que viven dormidos, enajenados, diríamos hoy. Sócrates consideraba que los filósofos enfrentan con su pensamiento a la masa (oi polloi) que vive sin cuestionarse. Esa distinción permeó el pensamiento de Platón, Aristóteles y el helenismo, en donde se remarca el cuestionamiento de los valores establecidos, como una virtud.

Se podría pensar que esos griegos se tendrían que parecer en algo, pero no, la distinción continuó como de hecho lo hizo en dos pensadores completamente diferentes: Kant y Nietzsche. Para Kant una cosa es la moral heterónoma y otra la autonomía de la moral; en la misma medida, Nietzsche distingue la “gran moral” de la mera moralina.

Las características de estos dos ámbitos difieren de un pensador a otro, pero lo que se conserva es la distinción de dos diferentes formas de vivir: en una, el individuo se atreve a pensar, en otra, se conduce de acuerdo a lo establecido.

Para distinguir esas dos esferas podemos emplear los términos “ética” y “moral”. Ética es esa capacidad humana de pensar y cuestionar lo establecido, mientras que a moral es la usual tendencia a seguir las normas y reglas establecidas.

La etología ha mostrado que los animales tienen una serie de costumbres que siguen sin cuestionamiento y quien las rompe puede ser expulsado de su grupo social: a esto, algunos etólogos como el mismísimo Frans de Waal, lo llaman “el primordio de la moral”. Otro rasgo moral es la ayuda mutua, documentada en animales tan distintos como chimpancés, elefantes o murciélagos.

Los animales tienen moral, costumbres establecidas. Lo que poseen en menor grado es ese ámbito que implica el cuestionamiento de las normas, pues no lo requieren, su moral natural instintiva les resulta suficiente. Solo a un animal, al humano, esa moral natural le pareció inadecuada y la cuestionó para crear otra forma de vivir: a eso, es a lo que llamamos ética.

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