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Sábado , 23.06.2018 / 20:48 Hoy

Nada personal

PRI, tercero en 2018: “bola de cristal”

Pablo Ruiz Meza

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Los pronósticos más reservados de políticos involucrados en la oposición en México ubican al PRI y su candidato presidencial en las elecciones del 2018.

No necesariamente quien me lo confió cuenta en su oficina con una bola mágica que le revele el futuro -por lo menos no observé ninguna bola de crista-, pero la lógica de los acontecimientos socioeconómicos y políticos del país, la hacen de metáfora a la bola de cristal.

Los hechos recientes ilustran estas premoniciones políticas del partido gobernante en el país, lo que no resulta complicado entender, partiendo solo de los resultados electorales del pasado 5 de junio.

Pero además de la derrota del PRI en siete de los 12 estados en disputa, las acciones consecuentes en las políticas económicas y de gasto público del gobierno federal, perfilan ese pronóstico.

A su renuncia de la Presidencia del CEN del PRI Manlio Fabio Beltrones García parafraseó al extinto malogrado candidato presidencial Luis Donaldo Colosio al asegurar que los partidos obtienen de los votantes el resultado de sus gobiernos.

Ateniendo esta máxima colosista para rubricar Beltrones su renuncia al partido gobernante, pareciera ser el pecado y la penitencia del Revolucionario Institucional, en la actualidad.

Y es que con este estigma respecto a que los actos del gobierno se reflejarán en la aceptación o rechazo de su partido, se ha convertido en una sentencia para el PRI.

El partido gobernante "bombardeó" con propaganda oficial destacando las bondades de las reformas de Estado o estructurales, principalmente la educativa y la energética.

Parecía que la educativa estaba más que planchada, pero los focos de resistencia de la CNTE en Oaxaca, Chiapas, Guerreo y Michoacán se extienden a Nuevo León y a la capital del país. Los hechos de violencia escalan a un ritmo muy acelerado.

Con la reforma energética nos ilusionaron a los mexicanos con los "beneficios" de precios a la baja en los costos de gasolinas y tarifas de consumo de electricidad.

En este mes de julio se acabó el efecto de la anestesia propagandística oficial al anunciar los gasolinazos y el incremento a tarifas eléctricas, cuando apenas se asimilaba el aumento a las tasa de interés a los créditos hipotecarios, automotrices, de consumo de bienes y servicios.

Con todo esto, sumado a la creciente violencia del crimen organizado ligado al narcotráfico, el robo de gasolinas a Pemex, los gobernadores acusados de corrupción, Tlatlaya y Ayotzinapa ¿quién necesitaría una bola de cristal?

pablo.ruiz@milenio.com

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