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Lunes , 15.10.2018 / 18:43 Hoy

Nada personal

Precampañas, un fiasco

Pablo Ruiz Meza

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Concluidas las precampañas presidenciales y por la gubernatura, por lo menos, se debería hacer un corte de caja y cada quien tendrá su propia opinión y juicio.

Para este columnista, las precampañas son una verdadera vergüenza para la democracia electoral porque trasgredieron un principio básico de la legislación en la materia: la reducción de gastos.

Lo que se diseñó desde el Poder Legislativo federal como una reducción del tiempo de las campañas y las ventajas en los ahorros al ser concurrentes, resultó todo lo contario y contraproducente para el gasto público, a cargo de los contribuyentes.

Fueron las autoridades electorales las que vendieron la idea de las precampañas, como un proceso interno de los partidos políticos, para dirimir entre su militancia, quién o quiénes deberían ser electos.

Se trató de una burda simulación ¿y por qué? Porque los principales partidos políticos, coaligados o no con otros, presentaron a precandidatos únicos, así pasó con Morena, donde su dueño está en campaña presidencial desde hace 20 años; el PRI, con un ciudadano; y en la alianza entre el PAN, PRD y MC, donde con sus acuerdos cupulares, le dejaron la decisión al albiazul.

Y qué ocurrió en las precampañas presidenciales: una guerra de lodo, de dimes y diretes de los presidenciables, que rayaron en los absurdo, por lo desgastante: un abanderado del PRI que no conecta ni con los priistas; un panista con ocurrencias y vaciladas, y el morenista que ni candidato es y ya se siente Presidente de México, hasta gabinete presentó. Petulancia y arrogancia.

Algo similar ocurrió en el estado con los aspirantes a la gubernatura, con el mismo tono de lo ocurrido a nivel federal: guerra sucia y descalificaciones.

El colmo de la insensatez propia de la política mexicana la protagonizó el precandidato de Morena, Luis Miguel Barbosa, quien se autoproclamó "ganador de las precampañas". ¿Perdón?, ¿ganador de qué?, la vulgaridad política total.

El mismo precandidato presumió una ventaja de seis puntos en las encuestas con relación a la panista Martha Erika ¿cuál encuesta? Solo repitió la demagogia de su creador.

Y la pregunta es ¿qué ganamos los mexicanos y los poblanos con las precampañas? Me atrevería a responderme que nada, absolutamente nada, una pérdida de tiempo y dinero, ni candidatos son, en estricto rigor, y ya todos se proclaman ganadores.

En conclusión, las precampañas fueron inútiles -una pérdida de tiempo y dinero-, bofas y sucias, que espero no sea el preludio de campañas peores, a partir de abril.

Lo menos que podemos esperar en poco más de un mes y medio, son campañas de altura, con proyectos y debate de ideas, porque si optan por el lodazal, solo alimentarán el encono y la división de los mexicanos.

pablo.ruiz@milenio.com

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