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Lunes , 18.06.2018 / 15:40 Hoy

Nada personal

PRD, sin credibilidad

Pablo Ruiz Meza

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Si bien son dos asuntos de distinto ámbito, el problema del Partido de la Revolución Democrática es similar al de la empresa alemana automotriz Volkswagen: la credibilidad.

Posterior al escándalo de Iguala con los Abarca y la desaparición de los 43 normalistas en un estado también gobernado por el PRD con el impune Ángel Aguirre, nadie les cree.

Como ocurrió con la caída de sus ventas en el mundo por alterar el software para manipular la emisión de contaminantes, el perredismo perdió clientela electoral nacional con un duro revés en las delegaciones políticas y la Asamblea Legislativa del DF.

La práctica de corrupción en la trasnacional automotriz le costó el cargo al presidente del consejo mundial de VW, Martin Winterkorn, y el partido del sol azteca, Carlos Navarrete Ruiz, pero en ambos casos el daño estaba hecho y es irreversible.

El neolonés Agustín Basave podrá desgañitarse contra cualquier acto de corrupción, poner candados para impedir el involucramiento de militantes y candidatos con el crimen organizado, así como evitar más "pactos" con el gobierno, ¿pero quién le cree?

Si como partido político está en entredicho su convicción como partido de "izquierda", el solo arengar contra la corrupción no lo hace diferente porque la imagen del PRD es un partido estigmatizado: corrupto y palero del PRI-gobierno o del PAN-gobierno, según se trate.

El perredismo liderado por Basave, con la encomienda de la resolución del Congreso nacional, es capaz de arrodillarse y hasta arrastrarse ante la figura erguida y arrogante del fundador del Morena, Andrés Manuel López Obrador.

Para los desacreditados perredistas la única manera de reivindicarse como partido de "izquierda" es aliarse a López Obrador y con el "resto" de partidos electoreros de "izquierda" convertido en franquicias familias como ocurre con el PT (sin registro) de Beto Anaya y Movimiento Ciudadano de Dante Delgado.

Unir a la aristocracia de izquierda, esa es la obsesión del PRD quien ha mandado al diablo a los ciudadanos a quien solo ve únicamente como potenciales electores para comprar su voto.

Sin credibilidad y pésima imagen, el PRD ya no sirve ni como opción de partido socialdemócrata, pero sí como un idiota útil.

pablo.ruiz@milenio.com

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