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Martes , 17.07.2018 / 14:34 Hoy

Nada personal

"Narcocultura" en “ordeña” a Pemex

Pablo Ruiz Meza

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Las tomas clandestinas para el robo de gasolina en los ductos de Petróleos Mexicanos en territorio poblano es ya parte de una “cultura” porque significa una fuente de empleo y negocios.

En el robo de combustible a Pemex existen códigos ligados al crimen organizado ligado al tráfico de drogas, como ocurre en estados como Sinaloa o Tamaulipas, fenómeno conocido como la “narcocultura”.

En la entidad poblana, como una enfermedad cancerígena, la “cultura” del robo de gasolina a Pemex se ha extendido en las células de la sociedad porque de esta ilegalidad viven miles de familias en el estado.

Así como existen las llamadas “narcotienditas” en el mercado al menudeo, en el estado lo son los “expendios” clandestinos de gasolina en domicilios donde ya existen cisternas para el almacenamiento y ventas de gasolinas y diesel a los propietarios de automotores.

En muchos de estos establecimientos ilegales utilizan principalmente a menores de edad para “comercializar” lo hurtado a la empresa petrolera.

Esta “economía” estatal ligada a la “ordeña” a los ductos de la red de transporte de combustibles cuenta con los llamados “halcones” –similar a los utilizados por los cárteles”-.

Se trata de agricultores sin tierra ni empleo que se contratan en labores de vigilancia de los patrullajes del Ejército, PGR y Vigilancia de Pemex de la red de ductos de la petrolera.

Se trata principalmente del corredor de San Martín Texmelucan, Huejotzingo, Tepeaca, Acatzingo, Palmar de Bravo, Cuacnopalan.

Fueron los empresarios gasolineros quienes lanzaron la alerta en torno al “negocio” ilícito de la venta clandestina de combustibles, pero ninguna autoridad en los tres niveles de gobierno los quiso atender.

Como ocurre con el narcotráfico, la delincuencia organizada ligada al negocio del robo de gasolinas, además de penetrar las economías locales, se infiltraron en los gobiernos, corrompiendo a los mandos y tropa de las corporaciones policiacas del estado, federal y municipales.

Lo que ocurre en Puebla en torno al robo a ductos de Pemex sigue el mismo patrón de conducta en el trasiego de drogas porque se trata de una extensión de las actividades de los cárteles que se han diversificado, además del secuestro, en Puebla se han especializado en el “negocio” de la ordeña a los ductos de Pemex, y lo han corrompido todo, con la respectiva cuota de sangre.

pablo.ruiz@milenio.com

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