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Nada personal

Municipalizar el Soapap sin populismo

Pablo Ruiz Meza

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La desprivatización o municipalización de los servicios de agua y alcantarillado del municipio de Puebla, va más allá de la promesa de “bajar tarifas” que, visto así, fue rentable para ganar votos.

Pero en una empresa como el Soapap, no por ser estatizada, garantiza a los usuarios que las cuotas serán más económicas de las actuales, ni tampoco garantiza la calidad en el servicio ni la eficiencia administrativa.

Existen organismos descentralizados de esta naturaleza que dependen del estado, exitosos en todos los sentidos, como ocurre con Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, donde el agua es escasa, y la cultura de pago es alta, lo que le da viabilidad.

Remunicipalizar el Soapap con el pensamiento populista de la “cuarta transformación” de que el “pueblo bueno” debe pagar tarifas bajas, podría ser un arma de doble filo, porque, en una de esas, para hacerlo tendrían que subsidiarlo con recursos del erario, y eso sí que no sería rentable.

Servicios de Agua y Drenaje de Monterrey, administrado por el estado, en Nuevo León, es exitoso porque todos los usuarios pagan de acuerdo a su consumo, no hay cartera vencida ni beneficios paternalistas con fines corporativos electoreros.

Se trata de un modelo de negocio que gira en torno a la cultura del cuidado del agua, de su calidad para el consumo humano por la tecnología en plantas tratadoras, y una garantía sanitaria en el consumo del agua, al grado de que las escuelas públicas tienen bebederos para escolares.

Necesariamente la remunicipalización debe pasar por la transparencia financiera del Soapap, desde la deuda con Banobras y otros pasivos, así como el valor de los activos, de tal manera que los números hagan rentable al Soapap, estando hoy en manos privadas, pero deben garantizar los municipalizadores, que el modelo exitoso no fracase en manos públicas del populismo.

No hay deuda que no pueda pagarse ni ser manejable, como la del Soapap, pero si regresa a ser la “caja chica” de los gobernantes, volverá el fracaso como ocurrió con el marinismo; pero más aún, si es un negocio “rentable” y lucrativo en manos privadas, pues que ese beneficio se canalice a favor de la calidad del servicio, no del dispendio a nombre de la “justicia social”, solo lo justo.

pablo.ruiz@milenio.com

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