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Martes , 23.10.2018 / 20:50 Hoy

Nada personal

Gobiernos, sin planes preventivos

Pablo Ruiz Meza

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Una tragedia como la ocurrida en los municipios serranos de Huauchinango, Tlaola, Naupan y Pahuatlán nuevamente ponen en el ojo del huracán los planes preventivos.

Tal y como lo documentó el reportero de Milenio Puebla Moisés Ramos, al hacer un recuento de lo ocurrido en Teziutlán en junio de 1999, la prevención sigue siendo el talón de aquiles de las autoridades de los tres niveles de gobierno.

Y no se valen editoriales periodísticos que son un verdadero conflicto de intereses porque mientras quienes han vivido utilizando al Cupreder para hacer contratos millonarios, ahora acusan "omisión criminal".

La pregunta sería en consecuencia a quienes erigen como jueces ¿qué ha prevenido Cupreder para evitar desgracias? Cupreder se ha convertido en un boletinero del pronóstico del tiempo, función que le corresponde y lo hace mejor el centro meteorológico de la Comisión Nacional del Agua.

Sucede una y otra desgracia por fenómenos naturales o desastres causados por la mano del hombre como los relacionados con el robo de combustible a los ductos de Pemex, y la mayoría de los municipios carecen de planes de prevención de desastres y los propios comités de protección civil.

La propia Dirección de Protección Civil del Estado debería estar sometida a una revisión a fondo de su actuación y conducción, porque pese a los esfuerzos del equipo de colaboradores, los resultados son limitados y las aportaciones a la previsión son nulos.

Al miércoles la cifra oficial de fallecidos en la Sierra Norte ascendía a 36 y las autoridades municipales han ofrecido reportes de otros decesos que podrían superar las 40 muertes, que ya con una que ocurriera, es suficiente para corregir.

Un estado moderno como se presume no puede serlo únicamente en algunos aspectos, por fundamentales que sean, cuando otros, como el preventivo contra desastres está en el olvido, el estado y el gobierno sería como una mesa de dos patas, y es imposible.

Este y los futuros gobiernos no pueden esperar con los brazos cruzados o con el Jesús en la boca de que no ocurra otra desgracia más en la próxima temporada de huracanes, atentarían contra ellos mismo porque los deslaves durante las lluvias dejan al descubierto la negligencia e ineficiencia, les ha pasado a Melquiades Morales Flores, Mario Marín Torres y Rafael Moreno Valle.

pablo.ruiz@milenio.com

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