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Viernes , 21.09.2018 / 22:57 Hoy

Nada personal

Explicación simple de algunas derrotas

Pablo Ruiz Meza

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Lideresas de colonias que dobleteaban con el PRI y PAN, operadores electorales que nunca visitaron el distrito, fuga de recursos económicos que no llegaron a manos de integrantes de la estructura, regateo de gastos mínimos, desatención total a la gestión ciudadana, operativos carrusel de “acarreados” a los actos de campaña del o los candidatos.

Las anteriores son sólo una muestra de las expresiones de los supuestos “excesos” de “confianza” de quienes perdieron las elecciones en los distritos de la ciudad capital.

Uno de los casos extremos del “exceso de confianza” fue la prácticamente nula campaña en un distrito que consideraban de voto tradicional azul y sólo “esperaba” en automático el respaldo del electorado.

Los abanderados se rodearon de “sus amigos” más cercanos y en ellos -sin experiencia ni militancia partidista- se apoyaron para realizar las actividades proselitistas, sin estrategia ni plan de acción.

Ignorantes de la realidad de las colonias, barrios, juntas auxiliares, comunidades, inspectorías, fraccionamientos y seccionales, los candidatos eran engañados por las mujeres líderes de colonias, para llevar a los mismos grupos de seguidores para hacer “bulto” en los actos de campaña.

Lideresas de colonias, en quienes presuntamente descansaba la responsabilidad de coordinar los “apoyos”, sabían y no lo reportaron, que esas mismas lideresas lo mismo apoyaban al PAN que al PRI, recibiendo recursos de ambos lados.

Una de las lideresas, de plano, manifestaba estar harta de las campañas y se mostraba desdeñosa en las actividades proselitistas, quejándose de la falta de “apoyos” de los hombres de confianza del candidato.

Una de las promotoras del voto de uno de los candidatos azules, fue sorprendida haciendo compras personales en una tienda de autoservicio pagando con fajos y fajos de billetes azules de 20 pesos.

En otros equipos de campaña, le cerraron completamente la llave de los recursos materiales económicos, los discursos de campaña fueron verdaderas ocurrencias de los candidatos y los contenidos a los medios de comunicación, siempre recurrían a los lugares comunes.

Lo peor ocurrió el día de los comicios: nadie se hacía responsable del proceso o hasta ese día se enteraron que existía un equipo especial, pero nadie sabía quién o quiénes eran los responsables.

Si quieren una explicación de la derrota, que revisen sus fallidas estructuras, todas.

pablo.ruiz@milenio.com

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