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Viernes , 25.05.2018 / 20:05 Hoy

Nada personal

El ”Chalchihuapan” de Peña

Pablo Ruiz Meza

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Alguien tendrá que ponerle remedio a la prolongada crisis en el gobierno de Enrique Peña Nieto, y todo indica será él mañana jueves en un mensaje presidencial.

Lo menos que se dice en los círculos gubernamentales es que hay “fuego amigo” y alguien lleva “mano” en el manejo de la tragedia en Iguala, Guerrero, tanto en el manejo de procuración de Justicia, la operación política y el manejo de imagen del titular del Ejecutivo federal.

Una hipótesis adquiere mayor fuerza y está relacionada a señalar la responsabilidad en los ex gobernadores de Hidalgo: Jesús Murillo Karam y Miguel Ángel Osorio Chong, procurador General de la República y el secretario General de la República, respectivamente.

En el gabinete dos posturas de reclamos por el estado de cosas en el país han salido de Los Pinos y están relacionados con el estado de la economía (bajo crecimiento) y la seguridad pública.

El responsable de las finanzas públicas reprocha a la inseguridad pública y la crisis de Guerrero la caída de las expectativas de crecimiento económico porque presume la parte que le corresponde las reformas estructurales, se cumplió, pero las “atoran” la inseguridad pública.

Nadie se explica por qué dejan solo al presidente prolongando las indagatorias ministeriales en torno a los 43 normalistas desaparecidos, por qué se permite la impunidad en los ataques violentos contra policías y edificios gubernamentales, en los estados y en la capital del país.

Ha generado más dudas que certezas las razones del por qué se protege al ex gobernador perredista Ángel Aguirre Rivero y se “silencia” con la reclusión al ex alcalde de Iguala José Luis Abarca.

Para muchos resulta inexplicable que con la salida del gobernador de Guerrero y el encarcelamiento del alcalde de Iguala los focos de atención pública se centren en Enrique Peña Nieto para ubicarlos injustificadamente como el “culpable” (sic) y “asesino” (sic).

Deberían explicar quiénes han favorecido que el “mesías” del “edén” aparezca “impoluto” pese a sus vínculos con el caso Guerrero y le alimentan la perversidad para demandar la “destitución” del Peña Nieto. Al final, AMLO es el principal beneficiado con la crisis que involucra al PRD.

Si asume la carga política de ser presidente de la república de “minoría” frente al PAN y PRD, Peña Nieto deberá dar el golpe de timón y acotar a quienes en el PRI aspiran a sucederle en el cargo.

pablo.ruiz@milenio.com

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