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Domingo , 21.10.2018 / 01:57 Hoy

Reporte de inteligencia

Ya quieren cortarle la cabeza al jefe de la policía y exhibirla en una hielera

Pablo César Carrillo

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Un día me tocó estar en Ciudad Juárez para hacer un reportaje y requeríamos cubrir una ejecución en la vía pública. La idea era hacer guardia hasta que ocurriera un asesinato con metralleta estilo Cártel de Juárez, y sólo esperábamos un caso. Sorpresa: no vimos una ejecución, vimos 10. Diez asesinatos en la calle en 12 horas.

Esos sí son problemas de seguridad.

Juárez, Tijuana, Tamaulipas, Sinaloa, Michoacán, sí saben lo que es tener problemas de seguridad. En Tamaulipas y Guerrero ya ni siquiera esperan al Ministerio Público para que vaya a levantar los cadáveres, ahí los parientes se los llevan en sus coches. El registro de muertos es falso porque la autoridad ni los ve.

Aquí todavía estamos tranquilos.

Sí hay ejecuciones, sí hay muertos y sí hay disputa por la plaza, pero estamos en zona segura. Aún estamos a tiempo de trabajar e impedir que crezca la ola de violencia.

Pero aquí es en donde debemos ser prudentes. Hay que dejar el tema de la seguridad en manos de los expertos, en manos de los conocedores. No hay que hablar sin conocer, ni opinar sin estar enterados. Lo digo esto porque ahora todo mundo quiere hablar de seguridad y todo mundo pide cambios. Ya cualquier diputado o líder de partido político o regidor, quiere meterse al tema y opinar como si realmente supiera. Ninguno conoce de seguridad. Ninguno lo domina, ni sabe lo que se hace bien o mal.

Tomemos la seguridad con respeto. Y es que sólo basta que aparezca un muerto para que brinque un político y pida decapitar al jefe de la policía, Luis Enrique Ramírez. Ya quieren cortarle la cabeza y exhibirla en una hielera.

Hemos tenido siete jefes de policía en tres años. Es absurdo. Y la mayoría de ellos han salido por presión política y social. Ya se nos está haciendo costumbre. Nada más hay dos o tres robos seguidos y despedimos al jefe de la Policía, sin hacer una evaluación real de su desempeño. En realidad no sabemos si la Mayor Anguiano hizo un buen trabajo, o si el general Pizarro fue efectivo o no. Nadie tiene información para saber si Francisco Javier Aguilera o Soni, fueron eficaces o no, simplemente, los despedimos por presión social.

Requerimos un buen jefe de la policía. Sí. Pero sobre todo requerimos apoyarlo, supervisarlo y ayudarlo en su labor, y no presionarlo y amenazarlo con cortarle la cabeza como lo hacemos ahora.

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