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Miércoles , 15.08.2018 / 15:43 Hoy

Reporte de inteligencia

Perdón por no perdonarlos

Pablo César Carrillo

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Es tiempo para pedir perdón.

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, pidió perdón por la compra de la Casa Blanca. Dijo que actuó de manera legal, pero ofendió a los mexicanos.

El entrenador de la Selección Mexicana, Juan Carlos Osorio, pidió perdón por la derrota de 7-0 ante Chile.

El Papa Francisco dijo que la Iglesia Católica debe pedir perdón a la comunidad Lésbico-Gay por el trato que les ha dado. Y los jugadores del equipo León pidieron perdón por el 5-1 ante el Pachuca en el campeonato de la Liga MX.

Está de moda el pedir perdón, como un acto de humildad y de arrepentimiento que pretende limpiar las culpas. Pero hay muchos políticos y gobernantes que no lo hacen por cínicos. Por ejemplo, nos gustaría oír una disculpa de Humberto Moreira por haber endeudado su estado, Coahuila. O un perdón del ex gobernador de Tabasco, Andrés Granier, por sus mil trajes y mil pantalones.

Hay muchos que deben pedir perdón. El gobernador de Veracruz, Javier Duarte, por sus atropellos y corruptelas. El gobernador de Quintana Roo, Roberto Borge, por sus excesos. El ex presidente, Felipe Calderón, por la guerra del narcotráfico.

En Guanajuato, también hay varios que nos deben una disculpa pública. El ex gobernador, Juan Manuel Oliva, por el gasto de la Expo Bicentenario. La ex alcaldesa, Bárbara Botello, por las irregularidades en la asignación de obras. El ex alcalde, Ricardo Sheffield, por los permisos de gasolineras y casinos. Miguel Ángel Salim por los excesos en el ISSEG.

Llegó la hora de pedir perdón. Salgan todos los que han fallado al pueblo a ofrecer una sincera disculpa. Aunque desde aquí les pedimos perdón porque no va a ser tan fácil perdonarlos.

@pccarrillo
pablo.carrillo@milenio.com

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