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Sábado , 23.06.2018 / 17:51 Hoy

Reporte de inteligencia

Los muchachos venían de una fiesta familiar donde no les dieron vino

Pablo César Carrillo

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La historia de los seis jóvenes muertos en San Juan Bosco se aclara poco a poco. Los muchachos no venían de Lagos de Moreno, sino de la colonia San Martín, en León.

Los muchachos no venían de una fiesta desenfrenada, sino de una fiesta familiar de una chica que cumplía 15 años, en donde hubo niños y adultos.

Los jóvenes no venían ebrios, como todos suponían, sino que solo tres de ellos habían tomado y no mucho. De hecho cuatro de ellos –incluidas las dos niñas-, ni siquiera habían tomado una gota de alcohol.

En la fiesta no había vino, sino que uno de los muchachos compró una botella en un Corpovino.

Los chicos tuvieron un buen comportamiento en la fiesta y se despidieron tranquilamente de sus amigos, unos minutos antes de morir.

Entonces no estamos ante un caso de muchachos que andaban en la parranda, cometiendo excesos. No. Eran jovencitos que estaban en sus primeras salidas y en sus primeras fiestas, conviviendo con la familia de la niña quinceañera y comiendo papitas y frituras.

A ver si con estas revelaciones que hoy publica Milenio, esa legión de idiotas de las redes sociales deja de cuestionar y fastidiar a los padres de los muchachos. A ver si esos tuiteros y feisbuqueros dejan de estar molestando con la idea de que eran juniors desenfrenados que pagaron las consecuencias de una noche desordenada. Seguramente usted los leyó en las redes sociales. Los idiotas con Face atacaron a las familias por haberles prestado un coche y por dejarlos ir a una fiesta.

Nada de eso. Los muchachos de León tuvieron un choque como les pudo haber pasado a cualquiera, a usted, o a mí. Es una tragedia. Una desgracia. Un momento desafortunado provocado por el piso mojado, por el exceso de pasajeros, por la velocidad, por la bajada, por la inexperiencia del conductor, por los dos o tres tragos que se tomó el chofer, o todo combinado, vaya usted a saber. Pero es eso: un incidente. Una circunstancia. Un instante que cambia todo. Un segundo de confusión. Un terrible y lamentable accidente de la vida.

pablo.carrillo@milenio.com

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