• Regístrate
Estás leyendo: Posibilidades alternativas y responsabilidad moral
Comparte esta noticia
Miércoles , 16.01.2019 / 12:50 Hoy

Columna de Pablo Ayala Enriquez

Posibilidades alternativas y responsabilidad moral

Pablo Ayala Enríquez

Publicidad
Publicidad

Por su brevedad, no por la temática, decidí usar media mañana de mis vacaciones para ver una serie titulada Entre los verdaderos narcos, protagonizada por Jason Fox, un ex militar que durante 10 años cazó narcotraficantes en Afganistán.

Más allá del melodrama, lo que verdaderamente llamó mi atención fue ver la manera en que todos los sicarios parecían haber sido tocados por el principio de las posibilidades alternativas, el cual, como afirma el filósofo Harry G. Frankfurt que “una persona es moralmente responsable de lo que ha hecho solo en el caso de que hubiera podido comportarse de otra manera”. Va una muestra.

En un recorrido por un barrio bravo de Colombia, después de varias preguntas puntillosas, Fox cierra su conversación con Popeye, uno de los sicarios de Pablo Escobar, con estas palabras: “Tienes que creer que lo que haces evidentemente es lo correcto, tienes que convencerte que es lo correcto”. La respuesta fue impecable, desde el punto de vista del principio de las posibilidades alternativas: “Nuestras posiciones son diferentes porque somos dos asesinos, pero tú eres un asesino legal, un asesino con la Constitución en la mano. Yo soy un asesino ilegal, vamos por el amor a una organización y al crimen, y tú vas por el amor a un país. [...] Fox y, ¿cuántas personas has matado en tus guerras? Nunca he llevado la cuenta de las personas que he matado, para mí era parte de mi trabajo algo que tenía que hacer al estar empleado por el ejército. [...] era parte de un trabajo que amaba”.

Aunque el diálogo hace referencia a condiciones extremadamente complejas e, incluso, inusuales, resulta difícil creer que en todas las situaciones que enfrentaron estos personajes no hubieran tenido a mano ninguna otra salida o, incluso, no hubieran estado completamente convencidos de la necesidad de cometer algunos de los muchos asesinatos que perpetuaron. En este último caso, la coacción referida por Frankfurt pierde su fuerza alienante y manipuladora, por ello cuesta mucho trabajo comprender por qué ni Fox, ni el Popeye se sientan moralmente responsables de lo que hicieron durante su vida pasada.

Esta evidencia brota al final de la entrevista, cuando el Popeye dice a Fox: “A mí me hubiera gustado ser un hombre con honor, como tú”.

Queda claro: hasta en las peores encrucijadas surgen nuevos caminos para actuar con honor; es decir, de un modo moralmente responsable. 

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.