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De café

Reclamaciones mutuas

Oscar Riveroll

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En esta ocasión hablaré de un genial personaje que a finales del siglo XIX impulsó, de manera eficaz, el comercio y las relaciones internacionales del país, y que bien pudiera representarnos ahora que el gobierno de Estados Unidos intenta imponer una guerra comercial y arancelaria a varios países aliados, incluido México.

Matías Romero Avendaño fue un diplomático oaxaqueño de ideología liberal, quien al principio de su carrera participó con las representaciones mexicanas en Washington bajo las órdenes del ministro Melchor Ocampo, durante el gobierno del presidente Juárez.

La genialidad de Romero fue notoria desde su juventud, pues a los veintidós años ya era el encargado de negocios de México en Estados Unidos, pero además, el gobierno le encomendó otras complicadas tareas, como la de conseguir apoyos económicos para las causas liberales, frenar las ambiciones expansionistas de Texas y Arizona, echar a andar el tratado McLane-Ocampo, entre otros asuntos.

A los treinta, ya era ministro de hacienda y defendió al país de las infundadas reclamaciones que Estados Unidos tenía en nuestra contra por la Guerra de Reforma. Situación que Matías solucionó de manera magistral, pues convirtió el problema en un asunto de Reclamaciones Mutuas y así negoció acuerdos dignos ante la amenaza de una nueva invasión.

El diplomático respetaba todo tipo de ideologías aunque éstas estuvieran en contra de la suya, esto le valió abrirse las puertas de muchos gobiernos. Romero tenía también una capacidad extraordinaria para realizar análisis internos antes de negociar, y con toda la información en la mano, lograr acuerdos comerciales más que decorosos, incluso con países enemigos. Aunque es cierto que muchas veces tuvo que ceder ante las inclementes presiones de las naciones más belicosas del mundo.

Durante su etapa madura, Romero enfocó sus esfuerzos en la comercialización internacional de algunos productos agrícolas locales como el arroz, la caña de azúcar, el henequén y el café; de este último, realizó una serie de estudios productivos y económicos en varias regiones del país. Incluso, el diplomático publicó sendos tratados, que aún son referentes, sobre el cultivo del aromático en la costa meridional de Chiapas y en la sierra de Veracruz, el cual incluye un análisis minucioso de las producciones de los competidores comerciales de México como Costa Rica, Guatemala y Ceilán. Con estos estudios, él tuvo las herramientas necesarias para asegurar excelentes mercados y mejores precios.

Con los años, Matías Romero quedó confinado a ser un personaje más de nuestra historia y los gobiernos no atinan a seguir sus pasos o al menos intentarlo. Ahora, el futuro de México se vislumbra desalentador con las propuestas partidarias en este sector, ya que por un lado están los que se encierran en el ostracismo ideológico, mientras que por el otro están los que entregan las riquezas nacionales por un plato de lentejas.

oriveroll@hotmail.com

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