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De café

Lunes 2 de julio

Oscar Riveroll

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Lunes 2 de julio, durante el transcurso de la mañana y hasta bien entrada la tarde llegaron a la cafetería varios amigos y clientes con el firme propósito, además de beber el aromático, de comentar en tertulia los acontecimientos electorales del primero de julio. La charla se tornó más interesante cuando, en la misma mesa, convergieron diversas personas con diferentes preferencias políticas, entre ellos, simpatizantes y militantes partidistas, cazamapaches con experiencia de mapaches, e incluso algunos funcionarios de gobierno. Primero arribaron unos, luego se agregaron otros, y así la diversidad política se hizo presente en torno a una taza de café.

A diferencia de las redes sociales, con un café en la mano y de frente, los perdedores felicitaban a los ganadores y los ganadores aceptaban con humildad las vicisitudes que conlleva obtener un triunfo electoral de esas magnitudes. Mencionamos las incidencias de la jornada como quienes hablaran de un partido de futbol; también se charló sobre la historia de las elecciones desde el periodo de la Revolución. Hablamos de filosofía y de lo que pensaban sobre la democracia Platón, Aristóteles (el de la academia ateniense), Hegel y Robespierre.

Todos coincidimos en que los triunfadores se echaron el compromiso de recomponer una maquinaria que nunca ha estado compuesta, y en que justo ahora puede haber condiciones para remendar y quizás aceitar ese oxidado motor nos saque del encallamiento en el que nos encontramos.

Lo anterior no es repentino, pues se debe a varios factores. Primero, a que los mexicanos llevamos tatuada en el ADN la figura del Tlatoani como máximo dirigente. A esto le sumamos el avasallador triunfo del “nuevo preciso” con carro completo, más los seguidores que le defienden a capa y espada a costa de su honra. Éstos hechos, nos remiten a aquellas míticas figuras de liderazgo litúrgico e intocable, que con tan sólo mover un dedo o con un simple gesto hacían que las cosas sucedieran. Entonces nos encontramos con la noticia de que ya tenemos ese liderazgo presidencial que se había perdido al paso de los políticamente correctos tiempos modernos. Coincidimos así en la imperiosa necesidad que se tiene de que alguien retome el mando y agarre el timón con firmeza para llevar al barco a feliz puerto. Sin embargo, la preocupación de todos se hace presente ante la posible falta de contrapesos políticos, que, aunque no nos guste, son las brújulas que nos marcan si nos salimos de rumbo.

En la última taza de café, afirmamos que la operación de las estructuras políticas y las alianzas estratégicas (abiertas u ocultas) el mero día de las elecciones fueron fundamentales para obtener el triunfo, por encima incluso de la nueva y creciente “memecracia”, y claro está, de la ideología y del sufragio efectivo. Al final de la tertulia, todo esto se queda en una simple charla de café, donde cada quien expresó su opinión y se lleva lo que mejor le conviene. Yo por mi parte, agarré tema para escribir mi columna de esta semana.

oriveroll@hotmail.com

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