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Sábado , 23.06.2018 / 12:07 Hoy

Vademecum

Palabras Mágicas

Óscar Hernández G.

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Una de las preocupaciones de las personas jóvenes y adultos que aún no superan los 65 años es ¿cómo envejecer? El viernes escuché los mensajes de los políticos mexicanos dirigidos a las personas de la tercera edad; los escuché con atención; observé como a la “antigua”, como cuando yo acudía a la escuela pública primaria y secundaria, los oradores emitían su discurso en un templete, con representantes diversos y una muestra de “gente mayor” que escuchaban atentos y con tedio; además un auditorio lleno que también esperaba, al igual que yo, oír las “palabras mágicas”; al final, el acto de magia terminó, pero nadie escuchó las “palabras mágicas” que todo anciano y todos aquellos ancianos del mañana hubieran querido escuchar.

Nada ni nadie se comprometió a dar atención médica total a los ancianos o a los que estamos envejeciendo; por ningún lado se escuchó: “Este gobierno hace un pacto con ustedes, y les garantiza que a pesar de los años ustedes recibirán atención médica gratuita, tendrán todos sus medicamentos y estudios necesarios; ningún paciente senil será discriminado; todas sus enfermedades estarán cubiertas hasta su muerte”.Es obvio que hoy en día es una de las principales preocupaciones.

Por qué mientras las personas están activas laboralmente pueden lograr cierto grado de autosuficiencia; pero al pasar los 60 años las cosas cambian.

Las enfermedades se acumulan, como la diabetes, presión arterial, infartos, embolias y cáncer. Todas las enfermedades crónicas degenerativas necesitan tratamientos largos y costosos, que la mayoría de los ancianos no podrán pagar. Las compañías aseguradoras no quieren “asegurar” a los ancianos, a nuestros padres y abuelos; y mañana tampoco nos querrán asegurar a nosotros mismos.

Un paciente senil no es negocio para las aseguradoras; se enferma muy seguido y no se cura. En cambio el paciente joven y adulto se enferma menos y paga mensualmente.

Es frecuente la asociación juventud y salud, pero también vejez y enfermedad van de la mano. Ningún político conferencista dijo: “En el próximo año abriremos un hospital geriátrico en cada Estado; además se inaugurarán diversos asilos o casas de retiro que contarán con sistemas de rehabilitación física y psicológica para el anciano; que le permitirán envejecer dignamente”.

En fin, en el Día del Adulto Mayor, tuvo lugar el espectáculo, hubo magia, pero nadie escuchó las “palabras mágicas” que den tranquilidad a los ancianos de hoy y los de mañana (de los que algunos tal vez formaremos parte).

Así las cosas, la pregunta sigue en el aire: ¿Vale la pena llegar a Viejo? Los discursos terminaron diciendo: “Nada por aquí, nada por allá”.


vademecum_64@yahoo.com

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