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Martes , 14.08.2018 / 22:56 Hoy

Vademecum

“Mal de ojo”

Óscar Hernández G.

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La paciente que se encontraba frente a mi aseguraba que ella era diabética debido al “mal de ojo”. Eso me hizo recordar mi niñez, cuando se pisaban los zapatos nuevos del niño que ¡andaba estrenando! Esa práctica nos la habían heredado nuestros amigos mayores; más tarde supe que era para “proteger” los zapatos y que duraran más.

El “mal de ojo” también es una superstición ancestral que aún tiene muchos creyentes.

Las mujeres embarazadas y las madres de los niños recién nacidos miran con precaución a todo aquel que se deshace en halagos por el niño que vendrá o por el que ya nació. El “mal de ojo” representa la envidia; lo que hoy en día viene a ser “la mala vibra”.

Se supone que algunas personas son muy envidiosas y que van cargando esa envidia hasta que en algún momento la descargan en alguna persona; el afectado “absorbe el mal” y eso desencadena una serie de infortunios y desgracias que difícilmente desaparecerán.

En los mercados de nuestra ciudad existen varios remedios para el “mal de ojo”. Tradicionalmente han sido los curanderos los que atienden este malestar.

Pero como en la medicina actual, los curanderos o chamanes también recomiendan la “prevención” para el “mal de ojo”.El gran pugilista de México Julio César Chávez se protegía del “mal de ojo” subiendo al cuadrilátero antes de cada combate con una cinta roja en la cabeza; según Julio la cinta le permitió convertirse en uno de los mejores en la historia del boxeo.

Otros prefieren protegerse de la “mala suerte” utilizando amuletos como la “pata de conejo”, las embarazadas traen en su bolsa unas tijeras para “cortar” y neutralizar las malas influencias.

Cuando el mal ya se ha desencadenado los curanderos emplean las “limpias con pirul” o también pueden pasar un huevo por todo el cuerpo de la víctima con la idea de que “absorba el mal”.Regresando a la paciente diabética, por desgracia yo no tenía ninguno de estos remedios en el consultorio.

Pero colegas míos, que saben de mi incredulidad me han platicado de “viva voz” que han visto a curanderos extirpar tumores del abdomen, sin cirugía y sin anestesia. No cabe duda, la superstición y “mala vibra” está en todas partes, por eso al salir de casa más vale ¡persignarse!


vademecum_64@yahoo.com

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