• Regístrate
Estás leyendo: Refundarse o morir
Comparte esta noticia

Ojalá

Refundarse o morir

Óscar Glenn

Publicidad
Publicidad

Tres de los partidos políticos derrotados en la pasada contienda electoral por el efecto arrasador de MORENA, resultaron ser compañeros del mismo dolor, con síntomas y problemas que los pondrán a prueba, dejarán ver de qué están hechos y los obligarán a justificar su permanencia.


A diferencia de los que perdieron su registro, pueden agradecer a sus más leales que aún tiene por qué luchar. Aquellos que en otro tiempo fueron los grandes, bajaron abruptamente a la realidad luego de perder liderazgos y protagonistas que emigraron buscando oportunidades que en su partido no les dieron.


Después del primero de julio, análisis internos y externos apuntan que para subsistir PRI, PAN y PRD deben:


1. Purgarse de traidores y convenencieros, que hicieron más profunda su debacle.


2. Mantenerse unidos para restaurarse, refundarse o reinventarse, según prefieran.


3. Procesar con tolerancia y habilidad sus diferencias de enfoque, regresando a sus fundamentos; y lo deberán hacer con mucho menos recursos de los que solían disponer.


4. Buscar en sus entrañas lo mejor que hayan generado, para volver a presentarse ante la gente.


5. Elegir con procesos claros y creíbles a los mejores hombres y mujeres para dirigirlos en rutas críticas y cuesta arriba.


6. Renunciar a la simulación, la arrogancia y la vanagloria.


7. Posicionarse como oposición inteligente, visionaria, útil y enérgica, para adueñarse del lugar que dejarán vacante AMLO y MORENA ahora que serán gobierno.


Les guste o no, sucumbieron ante el mismo victimario, hoy compiten por lo mismo y ninguno puede presumir victorias pírricas o aferrarse a viejas historias, ni auto engañarse; pero sí aprovechar desde el fondo para mostrarse como verdaderas y renovada plataformas de las inquietudes y la lucha por los intereses de los sectores sociales más necesitados, lo que nunca debieron dejar de ser.


Son la nueva chiquillada que dejó el juego de las alianzas simuladoras y decepcionantes, el mismo juego que diluyó las ideologías y en muchos casos pasó por la traición a su militancia.


Han pasado 36 días de su estrepitosa derrota y más allá de obstinarse por rescatar minucias, deben acelerar la reflexión sobre las causas sí, pero aún más la acción para empezar a restaurarse, con idea o rumbo, lo cual no se ve, ni se posiciona en la agenda de discusión, que sigue dominada por AMLO, a quien hasta ahora no pueden ni cuestionar sin ser vituperados en coro.


Por si no se han dado cuenta, además su adversidad crece como una amenaza de aniquilación con la propuesta de reducción del 50% de las prerrogativas a los partidos que minaría su capacidad de operación, o peor aún si llegaran a suprimirlas por completo como ya también se está proponiendo, para dejar sin dinero a los partidos, y si ante eso no tienen capacidad de respuesta o “Plan B” ya se pueden ir despidiendo.


Afortunado será, que en medio de todo, líderes de base en los partidos, así como las nuevas generaciones, encuentren espacio real de mayor protagonismo y expongan sus inquietudes e ideas renovadoras, las cuales con buen cauce pueden ser el revulsivo vigorizante que necesitan.


En tal circunstancia, los que tomen decisiones certeras y manejen mejor sus tiempos podrán subsistir, para lograr presumir que aún existen para bien de la gente y que a alguien representan. 


Ya se verá.


Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.