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Martes , 16.10.2018 / 15:58 Hoy

Ojalá

Nuestra seguridad

Óscar Glenn

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El decálogo de seguridad definido por el Gobierno de Alfredo del Mazo, diseñado con tres vertientes, es la apuesta para restaurar la tranquilidad de la ciudadanía, según el recordó la Secretaria de Seguridad del Estado, Maribel Cervantes Guerrero frente a los legisladores la semana pasada durante su comparecencia –una de las más esperadas- como parte de la Glosa del primer informe de resultados del Ejecutivo.
Se presume primero que la creación de la propia Secretaría como un paso necesario al orden y una reingeniería del esquema desarrollo policial en el cual está incluido retribuirlos, profesionalizarlos y evaluarlos adecuadamente con un control de confianza eficaz -y sancionarlos en caso necesario- para que no cedan a las tentaciones, ni se corrompan, dado que su proyecto de vida sería más valioso que pasar a “jugar” del lado de los malos; son los puntales de este idílico modelo, que no es nuevo por cierto, pero sigue siendo lógico.
El combate a la delincuencia con perspectiva integral basada en la inteligencia policial, es la segunda vertiente, que implica sistematizar toda la información disponible en los diferentes niveles de gobierno para desarrollar estrategias y acciones bien focalizadas y eficaces, según comentó la Jefa de Seguridad, asegurando que redireccionaron acciones contra el robo en transporte público, de vehículos, extorsión, feminicidio, secuestro, homicidio, violación y narcomenudeo, cuyos niveles asegura, han disminuido en algún grado, insuficiente desde luego.
Al iniciar el sexenio el principal delito era el robo al transporte público, hoy es el robo de vehículo con violencia, según reconoció la funcionaria, el robo en todas sus modalidades es el mayor dolor de cabeza en el estado y en eso parecen estar de acuerdo la mayoría de los ciudadanos.
Dentro de esta vertiente también destaca que aseguran haber reforzado los mecanismos de control y seguimiento penitenciario para identificar los delitos que se cometen desde el interior de las cárceles, asimismo crearon protocolos para el control de los 22 centros penitenciarios de la entidad enfocados a desarrollar un sistema integral para la reinserción social, que suena impresionante, y así será si no volvemos a saber de estas historias vergonzosas. El reto sigue.
La tercera vertiente, la participación ciudadana para crear un entorno seguro, dijo la Maestra Cervantes, es la clave, la reconstrucción del “Tejido Social” es la única forma en que las cosas pueden mejorar, porque ni con los más de 30 mil policías que existen en el Estado y los municipios podría frenarse a los delincuentes.
Y aquí sí me parece que habla con una razón irrefutable, necesitamos exigir resultados, evaluar lo que reporta la policía, analizar lo que se invierte y cómo generan confianza o desconfianza, pero también urge poner más atención en los jóvenes consumiendo drogas y alcohol en la calle, en la gente que vandaliza los espacios públicos y las calles, igual que necesitamos asumir desde el entorno familiar cero tolerancia a la destrucción de lo público, a la ilegalidad, a la falta de civilidad, porque es ahí donde germina el delito. Al consentir esas conductas en apariencia inofensivas, cultivamos todo lo que después se descompone y ante lo cual no hay policía que alcance.
Según el Fiscal General de Justicia del Estado de México, Alejandro Gómez Sánchez, en el Estado de México, se ha incrementado cerca del 50% la participación de menores y adolescentes en eventos delictivos, eso no lo frena la policía, alguien más dejo de hacer su parte.

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