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Martes , 25.09.2018 / 00:52 Hoy

La alegría de vivir

Poco a poco se llega lejos

Omar Cervantes

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Esta semana quisiera responder algunas preguntas de quienes hacen favor de leer mis artículos semanalmente y me han pedido hablarles un poco de cómo llegué al tema de "La alegría de vivir". Podría decirles que soy Especialista en Adicciones egresado del Centro de Estudios Monte Fénix de la Ciudad de México y por tanto tengo los conocimientos académicos validados para ejercer profesionalmente con enfermos adictos y con sus familias, además de algunos años ya de experiencia acumulada en trabajar con el ser humano y, particularmente tengo mi propia historia de vida que me permite conocer desde adentro el tema.

El lunes pasado, por ejemplo, publiqué en mis redes sociales mi historia personal con los esteroides anabólicos y sus daños al organismo, como una forma de prevenir sobre todo a los jóvenes que llegan a un gimnasio buscando resultados rápidos aún a costa de su salud, cuando ni siquiera han dado los primeros pasos naturales que exige el deporte.

Además de mis ponencias profesionales sobre adicciones y codependencia en diferentes foros abiertos, también acudo a otros públicos específicos a dar mi propio testimonio de vida relacionado con alcoholismo y dependencia emocional o relaciones destructivas de pareja.

Respeto a los grupos de 12 pasos que surgieron de los alcohólicos anónimos, puedo dar cuenta de que es uno de los métodos más atinados para enfrentar las adicciones y soy particularmente escrupuloso del anonimato de las agrupaciones, de las personas y del propio, como una de las más grandes herramientas espirituales que tiene este programa.

Por ello, con amplio conocimiento de la enfermedad, me atrevo a afirmar que además del vacío existencial del cual escribí la semana pasada, un común denominador del adicto con rasgos obsesivos compulsivos es esa angustia anticipatoria por el futuro, que lo distrae de estar viviendo en el día de hoy por estar en el miedo obsesivo del mañana.

Algunos adictos suelen ser muy exigentes consigo mismos, con los demás e incluso con el destino o con Dios, deseando además que sus expectativas se cumplan lo más rápido posible y si se pudiera, tener la garantía de que mañana no les faltará nada y no tendrán que sufrir y que nadie los sacará de sus planes o les romperá sus esquemas establecidos que les garanticen su confort y seguridad.

Sufrir más por lo que se imaginan que por lo que realmente sucede, poca tolerancia, nula paciencia y escasa resistencia a la frustración son otras características de los adictos a los que hoy estoy describiendo y que conozco muy bien.

Para ellos, la mejor solución es uno de los axiomas de AA muy fáciles de leer y muy difíciles de aplicar: "poco a poco se va lejos". O como dicen algunos, "la fe que obra".

omarcervantesrodriguez.esp@gmail.com

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