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La alegría de vivir

Los males del Siglo XXI

Omar Cervantes

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Recientemente comentaba con una colega, psicoterapeuta existencial, sobre el aumento en la población joven entre los 25 y los 35 años, que se presentan padeciendo adicciones, codependencia, vacío, ansiedad y angustia, entre otras, que se disparan en las fechas decembrinas y que llegan a consulta imperiosa a principio de año y este 2019 así lo reafirma.

“Además de muchos otros factores causales”, expresé, “es debido al tipo de personas que la sociedad y la cultura está fabricando en occidente, con estándares competitivos muy altos, sobre protegidos por sus padres, inmersos en un mundo gobernado por el consumismo en el que el tener es más importante que el ser, con modelos aspiracionales inalcanzables, un mundo tecnológico que esconde las emociones de las personas y, ausencia de desarrollo espiritual en un planeta cada vez más material y sin consciencia”.

En temas espirituales, me sorprende incluso la ligereza con la que cada vez se organizan más grupos que invitan a “meditar” o a tener “experiencias mágicas”, acompañándose del uso de drogas alucinógenas como el ayahuasca, similar al LSD, con el esnobismo de ofrecer acompañamiento terapéutico para el despertar de la consciencia.

Decía mi interlocutora al respecto que cualquiera que aspire a tener contacto con alguna deidad a través del uso de una droga, está actuando con total incongruencia de lo que es el despertar de la consciencia, que radica en el interior del ser y no tiene por qué ser estimulado a través de alguna sustancia exógena, que lo único que crea son ambientes artificiales para evadir el ruido del mundo actual que está provocando los males del siglo XXI.

De tal suerte, el trajín de nuestra sociedad está produciendo frustración y enojo cuando la persona se da cuenta de que nada lo llena, de que nada es suficiente y de que la “felicidad” que le exige la cultura al tener una carrera exitosa, ser económicamente competitivo, usar artículos de marca y ganarse la vida fácilmente contrasta con la realidad en la que vive.

Lo positivo de esta situación es que estas personas con ansiedad, depresión, adicciones, codependencia y padecimientos similares, se están dando cuenta de sus males y están pidiendo ayuda, por lo que como mensaje de año aún recién estrenado deseo que la sociedad en la que vivimos revise sus modelos y valores para construir individuos realizados y plenos y que quienes están cayendo en el sinsentido, puedan ser apoyados lo más pronto posible. Estamos de regreso con los mejores deseos para el 2019.

omarcervantesrodriguez.esp@gmail.com

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