• Regístrate
Estás leyendo: Un reloj adelantado
Comparte esta noticia
Jueves , 18.10.2018 / 02:51 Hoy

Comunicación en línea

Un reloj adelantado

Omar Cervantes

Publicidad
Publicidad

En días pasados escuchaba alguna crítica de que cómo es posible que apenas pasó la elección de este 2015 y sin antes ver qué papel desempeñan los funcionarios electos, algunos estén pensando ya en la sucesión presidencial del 2018, lo cual en mi opinión es completamente normal, ya que si bien los nuevos diputados y gobernadores tendrán que refrendar con sus actos lo que prometieron en campaña, ello abonará a sus partidos o a sus proyectos a favor o en contra, aparentemente los que estarían en la carrera sucesoria ya han arrancado sus proyectos y no hay nada que esperar e incluso apenas es el tiempo suficiente para armar un movimiento real y con sustento.

Incluso en épocas del “tapadismo”, cuando sólo había presidentes del PRI en este país y pese a la frase de que “el que se mueve no sale en la foto”, debemos recordar que históricamente la segunda mitad del sexenio del presidente en turno era prácticamente el banderazo de arranque para que los pretensos buscaran en sus áreas de responsabilidad, el proyector y la imagen que les diera suficientes bonos en la legitimación pública, pese a que en la mayoría de los casos, el “gran dedo elector” ya tenía una decisión previa y sólo ponía a prueba a sus “cardenales” para palomear finalmente su destape (como suponemos sucederá en el tricolor una vez más).

Por supuesto, en los tiempos de la alternancia entre el PRI y el PAN, es un hecho sin cuestionamientos que los candidatos presidenciales han construido sus proyectos con mucha antelación, casi al inicio de la segunda mitad del sexenio.

Enrique Peña Nieto tuvo una larga campaña presidencial, mucho antes de la decisión interna de su partido, desde que en su posición como gobernador del Estado de México tejió las condiciones políticas y de proyección que le permitieran llegar ampliamente posicionado al momento de la decisión del PRI, igual que lo hizo en su momento Felipe Calderón Hinojosa, construyendo con mucha inteligencia su proyecto desde el gabinete de Vicente Fox y haciendo alianzas al interior del PAN, así como también Andrés Manuel López Obrador utilizó su escaparate en el Distrito Federal, para después lanzarse por “la grande” y de hecho, ahora es uno de los precandidatos que tiene ya una precampaña de al menos nueve años.

Así que los tiempos para el 2018 ya iniciaron, en el PRI se barajan con sigilo los nombres, mientras precisamente López Obrador tiene una gran ventaja en el tiempo que tiene de construir su proyecto con Morena y los otros suspirantes están en su momento decisorio para comenzar a hacer alianzas políticas y con los medios de comunicación, a construir su posicionamiento alternativo, que incluye las redes sociales y a cómo irán construyendo su historia en ellas, así como a propiciar los climas de opinión, que al final puedan inclinar la balanza en su favor.

Por ello la importancia del “pacto de Puebla” en el que el gobernador Rafael Moreno Valle aparentemente se afianza como precandidato natural al estar por concretarse el relevo de la dirigencia nacional, a cargo de Ricardo Anaya, mientras que el destape anticipado de Margarita Zavala de Calderón pone un interesante ingrediente en la mesa de buscar la vía alterna de las candidaturas independientes, en caso de que en su partido se consumen las alianzas, que hoy por hoy no sólo no le favorecen sino la descalifican.

http://twitter.com/omarcervantes67

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.