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Domingo , 21.10.2018 / 04:21 Hoy

Fuera de Registro

La vida en rosa

Nicolás Alvarado

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Primero fue el amarillo: el de esos brazaletes de plástico estampados con la palabra LIVESTRONG que causaron furor hace una docena de años y cuya venta debía servir a recaudar fondos para el financiamiento de la fundación del mismo nombre, abocada a distintos programas de combate al cáncer. Con un precio al público de un dólar, las pulseras terminarían por volverse moda al punto de la piratería: al muy poco tiempo era posible encontrar en puestos callejeros de todo el mundo —y particularmente de México, como habría de identificar correctamente una nota del Chicago Tribune publicada al año— versiones apócrifas que se vendían a un costo incluso más elevado. El éxito de estas versiones piratas tendría una doble consecuencia perniciosa: no sólo minar una de las estrategias de recaudación de fondos de una fundación que realizaba trabajo potencialmente valioso sino banalizar un tema relevantísimo en la agenda pública internacional, reducirlo a mero trend, a mero fad. Innumerables fueron los que buscaron hacerse por cualquier medio de uno de esos brazaletes amarillos sin saber cuál era su función original ni qué representaban. No era que el medio fuera el mensaje: es que se lo devoró.

Caso muy similar parece el del video que buscaran —y lograran— viralizar la semana pasada las autoridades del Sector Salud, y que lleva por título “Ámate, Cuídate y Explórate (Guantes Rosas)”. Se trata de una canción del grupo Los Hijos de Frida en el que tanto los músicos como las personas que aparecen bailando en él —es de suponer que se trate de funcionarios, médicos, enfermeras y trabajadores administrativos de distintas instituciones públicas de salud— ostentan prendas de color rosa: corbatas y foulards unos, delantales y tapabocas otros, guantes los más y, en casos aislados pero conspicuos, pelucas, boas de plumas, sombreritos tachonados de diamantina y máscaras de luchador, atavíos todos de lo más pertinentes ya para una fiesta navideña de oficina, ya para el carnaval. El asunto, sin embargo, es que, a decir de las notas periodísticas que acompañan la video rola —y habremos de confiar en ellas puesto que el clip mismo no ofrece información al respecto—, su objetivo sería concientizar a la población sobre la importancia de realizarse con regularidad una autoexploración física destinada a detectar signos de cáncer de mama. Me pregunto cómo podría lograr eso este video. La letra, de entrada, toda exordios a borrar “esa tristeza de tus ojos” y recordatorios de que “siempre hay esperanza, usa el tiempo a tu favor”, se antojaría menos redolente de la literatura de la prevención médica que de la autoayuda. Cierto es que en algún momento la canción recurre al imperativo “Explórate” y lo acompaña con el verso “Descubre con tus manos si algo no está bien” pero también es verdad que el mensaje resulta lo suficientemente abierto para aplicar lo mismo a un ejercicio de autodiagnóstico corporal que a la verificación de la correcta proporción de ingredientes en la masa de un pastel. Y, sí, la coreografía más bien torpe que ejecutan los danzantes incluye un movimiento que sugiere palpar los pectorales con movimientos circulares de las palmas abiertas pero me temo que su indicación como herramienta clínica no es del todo precisa, que su lectura visual queda extraviada en medio de las jazz hands a lo Bob Fosse y los movimientos más propios de la ola que se ejecuta en los estadios de fútbol que constituyen el grueso de la propuesta terpsicórea. Lo que es más, en el video no aparece texto en gráficos alguno más allá de la identificación del título de la canción, los autores y los intérpretes al inicio, y una dirección de internet y un número de teléfono, acompañados de la leyenda “Infórmate”, al final. ¿Y el cáncer de mama? Bien, gracias: sumando 23 mil casos nuevos y cobrando 6 mil vidas por año, a decir de las cifras del propio

Sector Salud.

De acuerdo a los reportes de prensa, el video sería el vehículo de las instituciones de salud mexicanas para sumarse a la iniciativa “Guantes rosa” de la que, sin embargo, se ofrece nula información adicional. Una pesquisa en internet revela que existe desde 2011 en Estados Unidos un programa llamado “Pink Glove Dance”, auspiciado por la empresa proveedora de equipos médicos Medline, en el que hospitales pueden enviar un video musical para ganar un donativo de 15 mil dólares. ¿Será el caso? Lo ignoro. Lo que sé es que lo que se comenta hoy en medios y redes es el entusiasmo con que bailan los funcionarios públicos trajeados, no las técnicas de prevención del cáncer de mama, y que una mujer cercana a mí espera todavía en la incertidumbre los resultados de un estudio que se realizara en agosto pasado en un mastógrafo público. Así es la vida… en rosa.

fmsolana@yahoo.com.mx

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