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Sábado , 26.05.2018 / 23:07 Hoy

Vuelta prohibida

Vivir en la discordia

Néstor Ojeda

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La certeza y la confianza no son valores comunes a la sociedad mexicana. La duda y la sospecha son como esas heridas infectadas que nunca cierran, que siempre sangran.

Sin duda, los políticos que nos han gobernado durante la época del partido casi único y los que han llegado al poder tras el advenimiento de la democracia son en gran medida causantes de este estado de cosas.

Pero también y por desgracia comparten esta responsabilidad los partidos de oposición, organizaciones no gubernamentales, líderes de opinión y periodistas que se aferran con fervor casi religioso a intereses que califican como causas justas que terminan siendo evidentes palancas para apoyar a uno u otro proyecto político.

Y en ese trance, la sociedad mexicana vive un permanente estado de discordia y encono debido por un lado a gobiernos ineficaces y alejados de los grupos sociales y sus legítimas demandas, que siguen considerando que el poder público y la política no son medios para generar acuerdos y bienestar para los mexicanos, sino para manejar de manera discrecional los recursos públicos para obtener beneficios privados. Mientras que por el otro distintas fuerzas y actores se enfrentan a estos gobiernos que actúan igual sin importar su origen partidista sin un programa claro de renovación política y social, con un listado de consignas que terminan desembocando en el insulto y la descalificación automática, lo que en automático descalifican las legítimas demandas en las que fundamentan sus acciones políticas y mediáticas.

Hoy por hoy México está ayuno de una oposición inteligente, con liderazgos emergentes y capaces de construir un discurso que defina objetivos y metas que aglutinen a la sociedad, como en 1968 lo hiciera el movimiento estudiantil con su demanda de libertades democráticas que, a pesar de la represión y radicalización que esta generara, desembocó en la apertura política. O como la que 20 años después rompió al partido monolítico con Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza y que en los albores del siglo 21 desembocó en la alternancia en la Presidencia de la República cuando en el año 2000 Vicente Fox aglutinó el hartazgo social y sacó al PRI de Los Pinos.

Tal parece que una parte de lo que debería ser inteligencia mexicana y sectores que se dicen progresistas han preferido enarbolar banderas y consignas dejando de lado el pensamiento crítico y el sentido de lo correcto. Han olvidado que no se puede rescatar a un país y a una sociedad reproduciendo los mismos vicios de los gobiernos que dicen combatir.

nestor.ojeda@milenio.com

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