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Jueves , 16.08.2018 / 07:19 Hoy

Criando Consciencia

Paramos

Nadja Alicia Milena Ramírez Muñoz

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Soy Nadja Alicia Milena, hija de María Teresa, nieta de María Teresa. Tuve una infancia complicada, siendo la niña que quería ser blanca y cambiar de nombre, para ver si así me querían y me daba menos miedo hacer amigos. Creo que en general, vivía tanto la violencia del medio, del haber nacido mujer, pobre y morena, que esta percepción mínima de mí siempre fue muy fuerte. Aún así: «Tuve una infancia difícil» es ahora una frase que me parece exagerada y sin sentido. La realidad es, que tuve la mejor infancia que pude tener, aunque no la recuerdo porque por alguna razón mi inconsciente la bloqueó toda, salvo ciertos flashes muy claros. De niña siempre me sentí abandonada por mi madre, de adolescente igual y siempre fue un constante exigir cuidados emocionales de las figuras femeninas en mi vida.

Hoy no pude unirme al paro y me sentí agotada, desesperada, me di cuenta hasta qué punto mí tiempo y mi vida ya no me pertenecen, soy ahora una prestadora de cuidados, con la carga mental consecuente.

Desde que tengo hijos, ha sido un constante despertar a darme cuenta de todo el tiempo que deshumanicé a mi madre, a quien, como prestadora de cuidados, le exigía los cuidados que necesitaba sin importarme si estaban más allá de sus capacidades (claro, un niño no tiene por qué pensar en algo así).

Hoy me doy cuenta, que si bien como adultos tenemos que brindar cuidados a nuestros hijos y no sólo tenemos, sino que estos cuidados se desarrollan con infinito amor, no siempre es fácil, no siempre sabes cómo, no siempre tienes las herramientas para brindar al otro lo que necesita, te sobre exiges y aun así no lo consigues, los hijos crecen y te odian en algún momento y te reprochan sus carencias, así que, A MODO DE PROTESTA, contra el sistema que me pide que siga enojada con quienes no pudieron darme suficiente, (suficiente en base a aquellos estereotipos de la mamá sonriente y pulcra que hace galletas) YO DECLARO que a través de un arduo proceso de sanación, logré reconocer, respetar y valorar la individualidad de mi madre y mi abuela, y agradecerles todos esos años que pasaron prestándome cuidado, lo mejor que pudieron darme, sin exigirles más ningún papel de cuidado en mi vida, porque ahora mismo estoy aprendiendo a cuidarme, para que el cuidado hacia mis hijos fluya mejor, con menos cansancio y menos carga emocional.

Gracias a estas mujeres y a su linaje, a todo lo que me dieron, a los años que dedicaron a brindar cuidados desinteresados yo estoy aquí, luchando por poder parar un día, sabiendo que mis hijos recibirán los cuidados necesarios; educando varones, para que ejerzan las mismas capacidades (humanas) que tenemos nosotras de amar, cuidar, arropar, recordar, hacer, crear.


ecopipalaguna@hotmail.com.mx

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