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Criando Consciencia

La súper mamá

Nadja Alicia Milena Ramírez Muñoz

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Nos han vendido un papel fabuloso, con el que prácticamente todas nos sentimos felices la mayor parte del tiempo. Caricaturas, televisión, poesía, música… La súper mujer que se convierte en súper mamá. Y no, no me malinterpreten, creo plenamente en el poder de las mujeres, creo que no hay coincidencias en que la Madre Tierra sea una entidad femenina y sea capaz de sostener cada aspecto de la existencia, sin embargo, ya instalándolo en nuestro esquema social no creo que sea un rol justo.

Compartió una amiga una imagen, aparecía una mamá cargando a un bebé y tomando de la mano a un niño pequeño, a su vez, como Ganesh, con varios brazos que salían de su cuerpo realizando múltiples tareas: planchar, cocinar, limpiar, atender el celular… la madre se veía desaliñada, descalza, con el mundo en la espalda y unas enormes alas de ángel. Los niños se veían tranquilos y a su paso la imagen florecía. Inmediatamente, sin pensarlo, me identifiqué, luego, me entró una tristeza un tanto vaga, que no tenía una justificación específica. Le pregunté a unas mamas de Tribu Noas que las hacía sentir la imagen, todas se identificaban pero hubo diversos análisis: le falta tribu, ser madre no tiene límites, sensación de poder lograrlo todo, empatía, sobre todo, porque nadie puede saber lo que una madre lleva cargando.

Después de pedirles su análisis, estuve lista para desmenuzar mis propias sensaciones. Creo que me identifico con ella todavía, pese al intenso trabajo de deconstrucción de este año, que modifica las dinámicas de mi hogar para tratar de compartir tareas en un nivel más equitativo. Me doy cuenta que, pese a que mi esposo hace mucho, mucho más que muchos hombres que conozco, en su casa y con sus hijos, estoy muy lejos de lograr ese equilibrio utópico. Aún debo recordar que hay que ir a las vacunas, que los niños necesitan ropa, que se deben lavar pañales, que ya es hora de empezar a hacer la comida. Aún ven a mi compañero como el súper papá por hacer más de lo que se considera adecuado según su género y a mí me ven como una súper mamá, claro, porque literalmente PUEDO CON TODO, pero este rol esta tan normalizado, que ya no causa la misma admiración que si yo fuese un varón y pudiera con todo. Aunque yo me arrastre al final del día, todas las necesidades ajenas están cubiertas, y a veces en un día extraordinario en el que me salen alas, hasta una que otra mía. Pero, ¿saben qué? No quiero el papel de súper mamá. De verdad. Ni el de súper mujer. Prefiero no tener que poder con todo y poder esperar que el padre de mis hijos agendará la cita para las vacunas. Y vaya que sé que hay momentos en la vida para todo y sé que mis bebes me necesitan todo el tiempo, pero también sé que hay cosas que puedo soltar y sin embargo, aún no tengo permitido soltarlas.

Mi lucha es por un mundo donde la carga mental disminuya para las mujeres, donde la súper mujer no sea el único rol que nos sea asignado (y sin embargo no se espere más que eso de nosotras), porque todas somos poderosas, creadoras y capaces de hacer que todo florezca pero, sé que hay otra manera de florecer.


ecopipolaguna@hotmail.com

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