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Miércoles , 17.10.2018 / 01:41 Hoy

Columna de Montserrat Peñaloza

La Californie de Picasso

Montserrat Peñaloza

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Este domingo concluye la exposición "Picasso revelado por Duncan" en el Museo Palacio de Bellas Artes. Mitad retrospectiva, mitad biográfica, este recorrido nos transporta a la Californie en Cannes, lugar en el que el pintor Pablo Picasso pasó sus últimos años junto a su esposa Jaqueline.

David Douglas Duncan es fotoperiodista de guerra y trabajó para varios medios impresos. La exposición se compone de 280 piezas, entre fotografías, pinturas, grabados, litografías, cerámicas y esculturas. Las fotografías a blanco y negro presentadas componen la colección de imágenes capturadas por Duncan a lo largo de 17 años de amistad con el pintor malagueño. Lo sorprendente de esta muestra fotográfica se encuentra en los años 1956 y 1957, donde sobresalen 4 series en las que Picasso realiza algunas obras artísticas, por ejemplo Tête de femme (1957), retrato cubista de Jaqueline para el cual el pintor pasó encerrado en su taller 3 días hasta obtener el resultado deseado. La secuencia muestra cómo las líneas y los colores cambian una y otra vez hasta encontrar las formas y tonos perfectos. Debo advertir que por desgracia esta muestra no recoge los famosos retratos realizados por Duncan para la revista Life. Estas fotografías son un concepto doblemente artístico, Duncan las tomó a baja velocidad, mientras el pintor malagueño dibujaba en el aire siluetas brillantes creando obras totalmente nuevas.

En la Californie, la familia Picasso recibía a menudo visitas de periodistas, sin embargo, fue Douglas el único afortunado en retratar a la familia y entablar una maravillosa amistad con el artista español, captando momentos únicos de Picasso con Paloma y Claude (sus hijos ilegítimos), Lump, su fiel perro salchicha; la cabra que inspiró la pieza en bronce con el mismo nombre, algunos retratos de Picasso con máscaras de papel hechas por él mismo, otros más en la bañera y, por supuesto, un detalle magnífico de los ojos del pintor.

La obra de Picasso es muy extensa y gracias a ello puede ser curada desde diferentes perspectivas. En las fotos tomadas por Duncan apreciamos la enorme cantidad de aquellas creaciones, pues nos regala a través de la lente conocer el taller donde nacieron muchos retratos de Jaqueline, algunas cerámicas de búho y algunas representaciones más de las bañistas. Mirar aquellas imágenes es entrar en una bóveda mágica de recuerdos. Por fortuna, y si no tienen tiempo de visitar esta exposición en el Palacio de Bellas Artes, pueden encontrar en la página oficial de David Douglas Duncan muchas de las fotografías que componen la muestra:

<http://www.hrc.utexas.edu/exhibitions/web/ddd/gallery/picasso/> Que lo disfruten.

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