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Miércoles , 17.10.2018 / 05:37 Hoy

Columna de Miriam Hinojosa Dieck

¡Ni aunque les enseñen el truco en Hogwarts!

Miriam Hinojosa Dieck

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Volver a las aulas tras un par de años ha resultado una experiencia más aleccionadora para mí que para quienes se inscribieron como alumnos en ese seminario. Noto a una generación transformada incluso frente a quienes recién se gradúan. ¡Los millennials han llegado! No toman notas, entran y salen cuando quieren, no sueltan el celular en ningún momento. Pero es cuestión de hallarles el modo: convertir ese apéndice electrónico del que no se despegan en aliado; renunciar a decirles las cosas y ponérselas de una vez por escrito y, en lo que respecta a las salidas en todo momento, hacerles saber clara y llanamente que si se ausentan doy por sentado que es en definitiva.

Pero las veleidades de la edad se acaban en cuanto el tema es la desigualdad entre los géneros. Como cualquier patriarca cincuentón, tan pronto empezamos a hablar de ello, uno de los chicos me interrumpe y me dice que si no veo que a las charlas, clases y conferencias sobre este asunto (que desde su perspectiva ha escuchado ya en demasía) les hace falta hablar de los hombres. Que ellos también sufren. Que tiene congéneres que viven violencia de parte de su pareja y que no le vaya a salir con que son pocos, que porque una, dos o tres vidas importan lo mismo que cien o mil.

Tiene razón en esto último. Por supuesto que toda vida es preciosa y no podemos desdeñar ningún abuso. Pero lo que no hemos logrado que él, ni todas y todos los que se sumaron a su indignación, sean capaces de ver, es que la violencia hacia las mujeres preocupa por sus monstruosas cifras, claro; pero, por sobre todas las cosas, por sus causas. Preocupa porque la desigualdad y el sometimiento que de ella deriva tienen motivos estructurales. Y lo estructural equivale en la sociología a la capa de invisibilidad de Harry Potter. Los actos de brutalidad se engendran y camuflan en un ambiente en el que cada pequeño avance hacia ese precipicio es visto como normal. Y este poder de invisibilidad ha logrado burlar hasta a la generación que creció conociendo los trucos del maguito de Hogwarts.

miriamhd4@yahoo.com

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