• Regístrate
Estás leyendo: Los tres puntos de este rollo
Comparte esta noticia
Sábado , 22.09.2018 / 08:38 Hoy

Columna de Miriam Hinojosa Dieck

Los tres puntos de este rollo

Miriam Hinojosa Dieck

Publicidad
Publicidad

La animadversión que genera defender la igualdad entre hombres y mujeres es quizá la ilustración más elocuente de la desigualdad que se intenta combatir. Se dan tres reacciones cuando se aborda el tema de la paridad en candidaturas, y a continuación les expondré la tipología que desarrollé al respecto.

Ellos también quieren fiesta. El cumpleaños de mi hermano era el cumpleaños de mi hermano. Mi cumpleaños era el de los dos: pastel y regalos para ambos. Sigo viendo los mismos desplantes de parte de los varones, pero sobre todo los mismos mimos, consideraciones y apapachos que vi a mi madre tener con el menor, son los que veo reproducir a muchas señoronas muy independientes, asumidas y bien plantadas como feministas, pero que al menor puchero de los señores les dicen todo se hará con ellos, codo a codo, sin dejarlos nunca atrás.

No hay mujeres. Y habría que creerles. Porque si bien la existencia de seres del sexo femenino es una realidad, también es evidente que los hombres son incapaces de verlas. Por lo menos verlas así, como sus iguales que aspiran a un cargo de alta dirección en el sector público o privado.

Tienen tres años para dar resultados. Este asunto me parece el mayor de los oprobios, especialmente porque de acuerdo a lo que he podido constatar, es el que más aflora también de parte de nuestras propias congéneres. Piense que usted tuviera un añejo pleito legal para el que contrató al único abogado al que estaba en posibilidades de encargarle el asunto. Transcurren décadas sin que el litigante pueda resolver nada. Por fin usted se encuentra en condiciones de involucrarse en la atención de su caso y el abogado se hace a un lado para que usted tome las riendas mientras que él, entretanto, le sigue exigiendo que le pague y se dedica a presionarlo contando el tiempo que le toma a usted resolver el problema que él no pudo arreglar en tantos años. Es lo mismo que pretender que un puñado de mujeres que por primera vez ocupan más del 40 por ciento de los escaños en la Cámara de Diputados, saquen adelante una agenda de desarrollo de los derechos de las mujeres en temas tan diversos como educación, salud o vivienda. Debemos entender que el indicador esperado para la política de inclusión de mujeres en la vida pública de nuestro país es simple y llanamente el número de señoras que asumen cargos de elección popular o de la alta administración pública. El resto es, ciertamente, una problemática que hay que resolver con urgencia, pero eso no depende sólo de ellas.


Politóloga*
miriamhd4@yahoo.com

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.