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Martes , 23.10.2018 / 23:21 Hoy

Columna de Miriam Hinojosa Dieck

La justicia nuestra de cada día

Miriam Hinojosa Dieck

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Como un mantra, ante la ola de violencia, nos hemos repetido que somos más los buenos que los malos. Sin embargo, poniendo la lupa a nuestra cotidianeidad, esto no es necesariamente cierto. La mayoría no vamos por la vida secuestrando, asaltando o asesinando a los demás, pero vaya que hay muchos con una lista de pecados veniales cuya acumulación apoya la sensación de injusticia que percibimos: está lleno de deudores morosos, de propietarios de mascotas que no levantan sus desechos, de vecinos ruidosos y abusivos, de padres que no pagan la pensión que les corresponde a los hijos concebidos con sus ex cónyuges, y la lista sigue.

Estos maldosos de poca monta nos irritan aún más fruto del sistema de justicia (es un decir) con la que se dirimen los pleitos en los ámbitos familiar, mercantil o administrativo. En realidad se trata de un esquema que, más que incitarnos a acudir ante él para ser atendidos en nuestras quejas, nos hace desistir aun antes de intentarlo.

Por eso, aunque haya tantas cosas que criticarle, habría que aplaudirle a Peña Nieto el que haya presentado ayer propuestas de reformas constitucionales y modificaciones a leyes generales que buscan atender esto que llaman la justicia cotidiana. Entre lo planteado se encuentra la creación de caravanas que acerquen los servicios del Registro Civil (quizá el primer acto de justicia hacia una persona sea el acreditar su existencia) a comunidades alejadas, acortar los plazos para la resolución de las controversias en materia laboral, hacer uso de la tecnología para incluso llevar "juicios en línea", pero, de entre todas, me parece particularmente trascendente la medida que implica privilegiar, en cada caso, el fondo sobre la forma. Por años nuestras autoridades, especialmente en el Poder Judicial, han sido el minotauro que se traga la justicia al final de un laberinto de formalismos. Esperemos que esta reforma sea el hilo de Ariadna que nos permita salir de él.


Politóloga*
miriamhd4@yahoo.com

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