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Sábado , 21.07.2018 / 17:21 Hoy

Emmanuel

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Sin duda hay una cantidad exorbitante de temas a los que vale la pena dedicarles algunas líneas en este espacio. Sin embargo, el ambiente navideño aún pesa fuerte. Y no me refiero al letargo de quien ve a tantos a su alrededor tomando vacaciones sin poder hacerlo propio, sino a esa tendencia humana de hacer un alto en el camino alrededor de los días del solsticio invernal y dedicar algunos momentos a la reflexión.

Desde hace tiempo ronda en mi cabeza la idea de compartir el pasaje del Evangelio que más me gusta, y no puedo imaginar un mejor momento para ello que éste. Y es que si bien abundan quienes ven en el momento del nacimiento de Cristo su mayor mensaje de humanidad, no lo comparto.

Para mí, el Cristo más humano, el que, independientemente de que se siga o no su doctrina, no puede sino despertar empatía, es el que se acerca al poblado de Betania, donde vivían sus amigos María, la hetaira que alguna vez le lavara los pies con sus propias lágrimas y sus hermanos Martha y Lázaro. Acudió allí alertado por la enfermedad de éste último y, para cuando llegó, ya había fallecido. Se conmovió a tal punto que, al llegar ante el sepulcro de Lázaro no pudo sino sentarse a llorar y, a diferencia de lo que más tarde, durante su cuarentena en el desierto, ocurriría, cayó en la tentación: se valió de sus poderes para rescatar a su amigo de la muerte. Ése que apela a lo que trasciende a su terrenal presencia es, paradójicamente, el Cristo más humano: el Cristo Amigo. Si no sucumbió a los llamados del demonio para convertir las piedras en pan, o saltar del pináculo para ser rescatado por ángeles, sí cedió ante el llamado de esa máxima versión del amor que se llama amistad en la que lo humano y lo divino se sintetizan, como lo hacen en el Jesús de este pasaje.

Así que vale la pena festejar la Navidad y con ella la presencia de Dios (en cualquier versión que se le reconozca) entre nosotros; pero más importante aún es festejar la presencia de Dios como uno de nosotros.

miriamhd4@yahoo.com

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