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Martes , 23.10.2018 / 13:47 Hoy

Columna de Miriam Hinojosa Dieck

Como uno de los nuestros

Miriam Hinojosa Dieck

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México no existe. Es un milhojas que se desbarata cada vez que el filo de un cuchillo intenta aprehender aunque sea una parte de esta superposición de capas que lo mismo atienden a la realidad social, que económica o cultural. Estamos en un país inasible, pero, ¿que no todos lo son en cierto grado? Por eso cuando ocurre el milagro de identificar una causa que nos une, se convierte en un suceso noticioso. Para mayor complejidad, a veces el orden se invierte y una noticia se transforma en el suceso en torno al cual habremos de unirnos. La revelación hecha por la periodista Carmen Aristegui y su equipo con respecto a la denominada Casa Blanca de Angélica Rivera atiende a esta segunda categoría, donde la evidencia mediática se convierte en motivo de indignación y en causa para exigir, por lo menos, una explicación.

Esa era, intuyo, la aspiración e inspiración del reportaje que se liberó este domingo por la noche: Peña Nieto se graduó con una tesis que toma, sin referirlos, párrafos enteros de diversos y reconocidos autores en el tema hasta completar casi un 30 por ciento del trabajo.

Y allí estaba de nuevo el cuchillo mediático tratando de sacar una rebanada entera. Y casi lo logró. Al fondo se quedó pegada una capa muy fina, la de los académicos. Que se indignaron –y con toda la razón– por lo allí descrito. Repudiaron la falta de ética del Peña Nieto universitario, se cuestionaron acerca de la responsabilidad del asesor y de la universidad, e hicieron una autocrítica respecto a lo poco eficientes que han sido las instituciones de educación superior para inculcar el respeto a la propiedad intelectual.

Todos los demás resultaron unidos en torno a una causa, sólo que no la prevista. El nexo fue la apreciación de ínfima en que tiene, la inmensa mayoría de la población, la transgresión descrita. Una casa como la de Angélica no la tienen todos, un pecado como el de Enrique, sí. Por eso, por primera vez en mucho tiempo, el Presidente recibió, en silencio, el abrazo de sus compatriotas.

Politóloga miriamhd4@yahoo.com

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