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Tiempo de compensación

Decio quiere ser una tumba

Minelli Atayde

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Se terminó la era de Decio de María Serrano como presidente de la Federación Mexicana de Futbol, y en ella quedaron encerrados varios temas de los que seguramente poco se sabrá. Hubo escándalos, buenos y malos momentos, pero por lo que le ha mencionado a varias personas el mismo directivo no tiene ganas de hablar de ninguno.

Decio no quiere despedirse públicamente, ya habló varios años y no tiene ganas de repetir discursos y revelar algo nuevo no le pasa por la mente. Es una “tumba” como se dice.

Llegó el momento de la evaluación, aunque sea de manera rápida y en un rubro muy visible como lo es la selección mexicana. Ni a él ni a Justino Compeán se les podrá reprochar nada en lo económico. Llenaron las arcas, y una buena parte ha servido para el desarrollo de las diferentes categorías. Ahí viene lo malo. Dicho desarrollo, en lo que respecta a la mayor, no ha tenido los resultados que tanto se han buscado. No se trata de hablar solo del proceso de Juan Carlos Osorio, en el que directamente tuvo que ver el mismo Decio, pues lo apoyó al cien por ciento, sino también del pasado, porque el Tricolor no pasa de los mismos escalones.

Algunos han mencionado que en México no se tiene la tecnología que en las selecciones de primer mundo. Eso no es pretexto, porque en el cuadro azteca se ha echado mano de buenas herramientas en ese aspecto. Algo falta en el Tri. No pasa por actitud, no pasa por ganas ni futbol. Algo hay que, de nueva cuenta, no permitió que México progresara en el máximo torneo del balompié. Así que, insisto, en ese aspecto, Decio se quedó en el mismo nivel de otros presidentes. No hubo retroceso, no hubo avance al menos en el Mundial. En la Concacaf sí se recuperó el respeto que se había perdido.

twitter@MINELLIATAYDE


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