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Jueves , 21.06.2018 / 15:03 Hoy

Columna de Miguel Zárate Hernández

Rescate metropolitano, tarea común

Miguel Zárate Hernández

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Esta semana buenas noticias y eventos para la metrópoli jalisciense, de las que hablaré en este espacio, ambas sucedieron en el máximo recinto cultural del estado, el Teatro Degollado. Contar con un Plan de Ordenamiento Territorial en el que todas las autoridades involucradas se han puesto de acuerdo no fue cosa sencilla: demoró nada menos que casi un cuarto de siglo y eso si partimos del intento que hizo el gobierno de Flavio Romero de Velasco a principios de los ochentas pero que, finalmente, poco tuvo de efectivo. Han sido pues décadas en las que ciertamente quizá un par de ocasiones se emprendió tal instrumento fundamental, lamentablemente sin éxito, sin coincidencias ni mucho menos uniformidad de criterio.

Ya en este siglo, dicho Plan de Ordenamiento topó incluso con resistencias entendibles ya que se trataba de afrontar fuertes intereses en un sector al que lógicamente beneficiaba más el desorden y no todos los gobiernos, especialmente los municipales, accedieron a un proyecto conjunto en favor de la ciudad. Incluso cuando ya se disponía de dicho instrumento, no faltó quien lo echara abajo bajo el pretexto de que un municipio tendría que mantener el control absoluto de su territorio, sin importar lo que sucediera a sus vecinos. Aún se recuerda la actitud en este sentido de un displicente Héctor Vielma, en su gestión al frente de Zapopan, que llegó al terreno jurídico, para combatir los acuerdos tomados por otros municipios y el gobierno de la entidad.

Sin embargo, todo indica que ahora sí se abre un horizonte luego de muchos años en los que la desorganización prevaleció y llevó a los municipios metropolitanos prácticamente al borde del caos. La situación era ya insostenible y hubo cierto escepticismo en que se lograra integrar un Plan que pasara por alto las diferencias de origen político en una zona conurbada ya de nueve gobiernos más el nivel estatal. Tarea complicada sin duda lograr el consenso en circunstancias como estas pero, como una acción que habla bien, muy bien del sentido de responsabilidad de los gobernantes actuales, finalmente se logró lo que en otros tiempos pudo haber existido de haberse contado con un poco de voluntad.

Desde luego que estamos hablando de un primer paso ya que faltará concretar la realización de otros instrumentos como el Programa de Desarrollo Metropolitano, el llamado Atlas de Riesgos y finalmente el Sistema de Información y Gestión. Empero, la visión a largo plazo contenida en el POTmet, como se le denomina técnicamente, es el punto de apoyo, piedra angular que faltaba para que, ahora sí, los municipios puedan desarrollar, y deberán hacerlo, sus propios planes de crecimiento. Las criticas o detractores ya empezaron a surgir y bienvenidos sean todos, por qué socialmente la crítica responsable te ayuda entender y mejorar. No podemos entender este POTmet si no se hace un ejercicio constante de revisión y adecuación que permita actualizar tomando en cuenta las aportaciones de todos.

No ha sido frecuente en su gestión presente ver al Gobernador del Estado y a los alcaldes de la metrópoli, sentados en la misma mesa y no para compartir uno de los acostumbrados protocolos políticos sino, esta vez, para manifestarse de manera conjunta para poner a salvo los intereses comunes por encima de ambiciones y privilegios que durante mucho tiempo tuvieron los malos desarrolladores a los que con reglas poco claras, sin una visión adecuada que gestione y ordene el territorio, poco importaron consecuencias de edificar viviendas alejadas de servicios fundamentales e incluso de engañar para conseguir las ventas antes de cumplir con los requerimientos fundamentales de urbanización. No, ahora tendrá que ser al revés. Primero cumple con todo lo que debes y luego podrás vender.

Pero, de igual forma, no todo fue culpa de tales desarrolladores sino de la corrupción que sin duda les ofreció tolerancia y disimulo y, en cierta forma, todos somos responsables por la escasa participación social para involucrarse en los buenos propósitos de ordenamiento y demandar su realización. Hace apenas unos días también se celebró el Día Nacional del Ingeniero y el reconocimiento a grandes profesionistas del ramo como Gualberto Limón Macías, Carlos Camiade González Rubio, Omar González Hurtado, Martín Martínez Balderas, Sergio Alcalde Delgado, Juan Armando Duarte, Jorge García Ascencio, David Zamora Bueno, Antelmo Morales, Alejandro Sánchez y Carlos Hernández Solís, a quienes mencionamos aquí porque además de capacidad y talento, tienen algo en común: de alguna manera han estado presentes en organizaciones y gobierno tratando de generar cambios positivos y, principalmente, participando en esta tarea de hacer de nuestra metrópoli un mejor lugar para vivir. Sin embargo, como ellos, el mensaje es efectivamente que poco se logra sin que exista en las causas comunes la participación de todos.

Nuestra aspiración debe ser, efectivamente, enfocarnos a lograr que Guadalajara y su área se recuperen, primero, de todo el desorden acumulado, luego que crezca ya bajo principios bien cimentados y, así, sin duda permitir que llegue a su quinto centenario -que ya no se ve tan lejos- como una ciudad ejemplar en México y en el mundo pero, sobre todo, que permita una vida de calidad superior para las generaciones que advienen.

El rescate de la metrópoli, para fortuna nuestra, ya comenzó. Por ahora hay que reconocer honestamente este esfuerzo para lograr el POT, no solamente de los gobiernos que están anteponiendo el interés colectivo hasta a los conceptos meramente políticos, sino también a cámaras, colegios, organizaciones civiles, etcétera, que han sido parte de todo esto. Faltaba este primer paso. Aquí se inician ya el trabajo conjunto y la solidaridad para imponer el orden en el crecimiento urbano. Todo hace pensar, ahora sí, que la ciudad tiene rumbo.

miguel.zarateh@hotmail.com

Twitter: MiguelZarate_12

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