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Lunes , 24.09.2018 / 09:14 Hoy

Columna de Miguel Zárate Hernández

Planeación Metropolitana, ¿esta vez sí?

Miguel Zárate Hernández

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Para no repetir -se ha hecho hasta la saciedad-, el cúmulo de problemas que ha arrastrado el desorden en el crecimiento de la zona de Guadalajara, bastaría con seguir tomando el comparativo con lo que acontece en la llamada "megalópolis" en torno a la capital del país. De vernos sinceramente en ese espejo, los habitantes de nuestra área estaríamos más que dispuestos a hacer todo lo posible para corregir tantos errores del pasado y poner en manos de los expertos, no como siempre de algunos políticos que se conducen sin pensar más que en sí mismos, la conducción hacia un mejor rumbo.

Desde febrero pasado y bajo la batuta de Ricardo Gutiérrez Padilla, director del Instituto Metropolitano de Planeación (Imeplan), finalmente, se echó a andar una serie de mecanismos de consulta ciudadana y de participación social para lograr un verdadero Plan de Ordenamiento Territorial Metropolitano (El POTmet) y el Programa de Desarrollo Metropolitano del Área Metropolitana de Guadalajara (PDM). Es por eso que aquí comentamos nuevamente la importancia de que las instancias gubernamentales a nivel estatal y municipal, en la actualidad de diversa filiación política, dejen de enfrascarse en pugnas estériles y hasta absurdas, para concentrar esfuerzos conjuntos para bien de la población. Pues bien, dado que la estructura de la Junta de Coordinación Metropolitana exige esa suma de tareas y unificación de criterios, ahora valdría la pena que se tomen muy en cuenta los puntos de vista vertidos por organismos técnicos y ciudadanos para que la planificación responda a los intereses y preocupaciones genuinas de los habitantes del AMG.

Ya es muy añejo y huele a rancio el concepto de ordenamiento seguido hasta la fecha y ya son décadas las que prácticamente se han perdido para frenar el crecimiento anárquico y disperso. Circunstancias múltiples pero, principalmente, desviaciones ocasionadas por la búsqueda de beneficios de poder, de dinero o de ambos, han arrojado como consecuencia una situación urbana que no se ve ya tan distante que la sufrida, con elevadísimo costo social, por quienes moran en la Ciudad de México y su vecindario. Lo hemos visto y observado en fechas recientes. A los problemas de contaminación se agregan los de transporte, movilidad y muchos más, de manera tal que no se resuelve un conflicto sin ocasionar otro. Todo, en una escalada que sofoca, trastorna y disloca la vida social y ciudadana.

Así de grave hay que ver el futuro sin una planeación consistente, sustentada en principios técnicos rigurosos, congruente con lo que importa a la calidad de vida. Y de ahí la trascendencia que en esta tal vez postrera oportunidad que se presenta para lograr el auténtico ordenamiento, se ponga freno a tantas irregularidades propiciadas por la discrecionalidad y la corrupción que, además de los componentes naturales del crecimiento, han propiciado el desorden que ahora se pretende resolver.

A pesar de las diferencias políticas, hay que advertir que en verdad el esfuerzo coordinado debe prevalecer ya que, sin el concurso de las partes involucradas, y específicamente la autoridad estatal con la de los ocho municipios conurbados, no se conseguirán los objetivos buscados. Pero lo más relevante es que los criterios se establezcan no solamente en el marco político sino definitivamente considerando las opiniones y sugerencias vertidas en las consultas. Durante muchos años hemos impulsado que se generen las condiciones necesarias para que germine la gobernanza en el ámbito urbano, una manera importantísima es la participación ciudadana, por eso la necesidad de llamar a interesarse y participar en esta consulta a todos. Por ello organismos como la Cámara Nacional de Empresas de Consultoría, han apoyado y participado en forma permanente en estos procesos, precisamente por la importancia de llegar a la integración del documento rector lo más perfeccionado posible. Por ello también cabe destacar la importancia del Consejo Ciudadano Metropolitano en la tarea, aunque se ve limitado por falta de recursos para efectuar consultas.

Parece difícil de creer y es sin duda preocupante el escaso conocimiento de los funcionarios públicos, de "disque consultores" de políticos y regidores, de académicos y hasta de profesionales respecto al trabajo desarrollado por el Imeplan. Y si esto sucede a tales niveles, resulta claro que la base ciudadana no se siente muy atraída hacia esta clase de consultas. De ahí que valga ofrecer más opciones a la participación, ampliar los plazos de ser necesario ya que los términos han sido cortos y además interferidos por un ciclo vacacional prolongado. Esto facilitaría mayor oportunidad de que participen cámaras, colegios, universidades, asociaciones de vecinos, iglesias y hasta partidos políticos si se quiere.

Es de reconocer en el trabajo realizado por el Implen en la conformación del POTmet ya que en vez de volver a gastar recursos -que no se tienen- en nuevos contratos, recoge todo el estudio y diagnóstico generados en las últimas décadas en nuestra ciudad por distintos especialistas, ordena y propone en un plan policéntrico que permite detener la dispersión urbana que estamos sufriendo.

Por un momento hay que voltear la mirada hacia las condiciones vividas en el Valle de México que ahora padece por una falta de ordenamiento que amenaza a sus habitantes. Quizá allá se pagan los efectos históricos del centralismo ya casi irremediable. En cambio, creemos firmemente que Guadalajara y su ya vasta zona, están aún en tiempo de superar los amagos de un posible caos. Pero para ello hace falta voluntad de todos, de autoridades conscientes y de ciudadanos responsables. Sin la participación de ambos, el futuro no será el legado halagador que merecen las nuevas generaciones.

miguel.zarateh@hotmail.com
Twitter: MiguelZarate_12

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