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Viernes , 14.12.2018 / 16:23 Hoy

Columna de Miguel Zárate Hernández

María del Rosario, mejor, imposible

Miguel Zárate Hernández

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Reconocer la participación de la mujer ha representado un esfuerzo de años, de siglos quizá. Pero, por lo visto, ya no se trata de una cuestión de simulaciones ante una nueva época, ni de una concesión “de género” como suele decirse actualmente en los medios políticos. La verdad es que la presencia femenina en todos los ámbitos es cada vez más vigorosa, y no porque se le haya abierto intencional o graciosamente el camino sino por un esfuerzo manifiesto y valores contundentes, realizaciones, hechos, trabajo e inteligencia, mucha inteligencia.

Por ello, es motivo de celebrar todos aquellos casos, afortunadamente cada vez más frecuentes, en los que la mujer se convierte en paradigma y pone en relieve cuando pone todo su potencial al nivel de cualquier figura en cualquier ámbito. En el sector empresarial, efectivamente no han faltado ejemplos de mujeres cuya astucia y laboriosidad han llevado adelante incluso grandes consorcios y han enfrentado retos en los tiempos más difíciles.

A este sector tan especial, querido y sobresaliente corresponde María del Rosario Mendoza Verduzco, quien en unos días recibirá de manos del presidente Enrique Peña Nieto la Medalla al Mérito Industrial, máximo galardón del Consejo de Cámaras del ramo en Jalisco. Personalmente he tenido la oportunidad de apreciar en distintos momentos las diferentes facetas de esta mujer que, además, ha tenido especial celo por cuidar su vida familiar y su entorno social y comunitario. El apego a los suyos se refleja incluso en el nombre de su ya afamada marca, “Takasami”, que en realidad parte de los nombres de sus hijas Tania, Katia y Samira.

Oriunda de Michoacán, siendo la mayor de 4 hermanos y viviendo un tiempo en un rancho es quizá ahí que empieza como afición de niña lo que sería su pasión de vida, utilizando lo que encontró para convertir mazorcas de maíz en muñecas con vestido y rostro. Avecindada en Jalisco desde hace más de 4 décadas , su tierra adoptiva sin duda, María del Rosario posee una riqueza adicional a todas sus virtudes que, independientemente de su vocación emprendedora, ha constituido el factor esencial de su éxito: la creatividad. Así, se dirá, es el mundo de la moda, pero no es tan sencillo cuando lo que ha buscado es resaltar lo nuestro, las raíces culturales, la belleza de un estilo propio que causa admiración en todo el país y en el extranjero. De ahí que la atracción de sus creaciones haya dado pie a una participación importante en ferias mundiales y proyectos culturales. Vistió, por decirlo así, ceremonias como los Juegos Panamericanos de Guadalajara, como lo hizo con la conmemoración del 150 aniversario de la Batalla de Puebla, por citar sólo algunos ejemplos.

Pero nada ha sido fácil. Escalar como diseñadora universal y, a la vez, mantener un ritmo progresista en su empresa, ampliando fuentes de trabajo, otorgando nuevas oportunidades de crecimiento al sector que involucra el trabajo de numerosos núcleos familiares, e impulsar a la vez al ramo del vestido en su conjunto, es producto de una tenacidad y constancia a toda prueba.

Ya no es sorpresa que las mujeres se abran paso en todas las esferas, incluyendo la política donde la resistencia sigue siendo contumaz aunque vencida poco a poco a fuerza de reconocer no la “equidad” gratuita sino la valía innegable. Hay que asomarse a lo que pasa a nivel nacional en este sentido como es el caso de que, al margen de colores, una mujer, científica, especialista en física, ingeniería y con destacada participación internacional en temas como los del cambio climático dentro de organismos como Naciones Unidas, esté en el camino de convertirse muy posiblemente en la próxima titular del gobierno de la Ciudad de México. Y sin duda Claudia Scheinbaum no será el único caso importante.

Sin embargo, en Jalisco esta marcha de la mujer no ha recibido todos los apoyos necesarios. Hace unos días una reconocida periodista local, Ivabelle Arroyo, advertía su desconcierto ante el hecho de que ningún partido ni corriente política concedía posibilidades a mujer alguna para llegar a ocupar el gobierno de este estado. Vamos, ni por mención siquiera. En efecto, el “Club de Tobi” impera todavía en la mente de muchos jaliscienses.

María del Rosario, por su parte, viene a ser la primera en ser objeto de un reconocimiento del que no era objeto otra mujer, desde que lo fue la extraordinaria por todos conceptos Sandra López Benavides hace nada menos que treinta años.

Las cámaras industriales de Jalisco que bien capitanea Daniel Curiel han preservado estos reconocimientos que, además, se llevan este año a quienes se han distinguido en 21 especialidades por sus valores empresariales y algunos que a mí me consta éticos y morales: Héctor Manuel Castellanos Franck a quien se agradece además por su tenaz participación de ya décadas en organismos empresariales solo por mencionar un ejemplo.

En el momento sin duda complicado que adviene, las incertidumbres del TLCAN, el cambio de gobierno que se avecina, etcétera, los industriales de Jalisco se mantienen así unidos y esta vez ponen como insignia de sus afanes a María del Rosario Mendoza. Mejor, imposible.

miguel.zarateh@hotmail.com

Twitter: MiguelZarate_12

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