• Regístrate
Estás leyendo: “Malas Noticias”, Señor Presidente
Comparte esta noticia
Jueves , 21.06.2018 / 04:21 Hoy

Columna de Miguel Zárate Hernández

“Malas Noticias”, Señor Presidente

Miguel Zárate Hernández

Publicidad
Publicidad

Seguidor de su tradición de emitir mensajes un tanto ajenos a la naturaleza de los actos que encabeza, el Presidente de la República “aprovechó” una reunión en el estado de Hidalgo sobre abastecimiento de alimentos, para de plano recriminar a la prensa por el hecho de que “nos quieren inundar con malas noticias”, actitud que, dijo, en cambio minimiza las buenas como, por ejemplo, la baja en los precios del gas doméstico. La queja de Enrique Peña Nieto nos recuerda mucho a varios de sus antecesores cuando la “prensa incómoda” deslucía sus grandes acciones gubernamentales. Algunos, incluso, calificaron a periodistas de extorsionadores y hasta uno de ellos dijo “yo no les pago para que me peguen”.

Ya más recientemente, el propio Vicente Fox no ocultaba su rechazo a la “prensa negativa” y también calificó a varios medios como “enemigos del cambio”. Él, quien llamó a José Luis “Borgues” en vez de Borges o que presumía leer las “novelas” de Octavio Paz, cuando no escribió ninguna, en cambio era drástico al afirmar que ya no leía periódicos porque no reflejaban la realidad, o al menos la que él veía. Anteriormente un gobernador panista jalisciense dijo que de plano no veía periódicos por la mañana porque le hacía daño para el desayuno.

Desde luego que lo anterior no llega a las evidencias de autoritarismo y odio hacia la prensa opositora que reflejan figuras como Nicolás Maduro, quien suele criminalizar a la prensa que no está de su parte, estableciendo un organismo -el Conatel-, que funciona punto menos que una inquisición contra los periodistas. O bien el propio Trump, a quien suele señalar Fox, pero que hubiera compartido algunos criterios en contra de los periodistas aunque el candidato republicano va más lejos al insultarlos, excluirlos de su campaña y hasta considerarlos “lo más bajo” de la sociedad.

Sin embargo, el presidente Peña Nieto no puede quejarse de que la prensa pretenda “inundar” al país con malas noticias. ¿Qué otra cosa puede ser más relevante para la población que su supervivencia, su seguridad e integridad, la educación de sus hijos, la cabal operación de los mercados y abasto y la satisfacción de tantas necesidades primarias? Y es aquí donde las noticias que espera el presidente están lejos, muy lejos de ser buenas.

Por mencionar algunos ejemplos de lo que está sucediendo desde fechas cercanas, ¿habrá buenas noticias este lunes al regreso a clases? Luego de tantas sesiones kilométricas de “diálogo” con la CNTE, ¿pararán los plantones y los bloqueos y todo ese gremio de anarquistas estará presente cumplidamente en las aulas para transmitir sus enseñanzas invaluables (las que son imposibles de “evaluar”) a los niños de Chiapas, Oaxaca, Guerrero y Michoacán? ¿Qué pasará luego de meses en los que estuvo ausente toda autoridad pese a los daños prácticamente irreparables a la vida social y económica toda una región del país? Esperemos que, como desea el señor Presidente, solamente sean “buenas noticias”.

Quizá se haya estado exagerando con los posibles problemas derivados del levantón de Puerto Vallarta, donde el secuestro de uno de los chapitos no pase a una negociación interna entre cárteles y nada más. Pero, ¿qué no inquieta más la forma en que suceden estos hechos en los que las policías de pronto se hacen las desaparecidas -como misteriosamente pasó con la municipal del puerto- o que en realidad sea ya imparable la violencia, los asesinatos, los ajustes de cuentas y demás que no dejan de aterrorizar a los ciudadanos? Bueno, pensemos que se trata nuevamente de “hechos aislados” y que, finalmente, haya una suma de buenas noticias, como le gusta al señor Presidente.

En lo que esto se escribe se están dando nuevas clarinadas de última hora en las Olimpiadas y que en la quinta medalla ganada solamente por el sudor, lágrimas y gran esfuerzo personal de 5 atletas mexicanos heroicos. Esto, para que el consentido presidencial Alfredo Castillo venga de su viaje de placer lunamielero con mejor ánimo a seguir socavando con su camarilla el presupuesto de la Conade, como lo fueron antes los del estado de México, la PGR, la Profeco, el comisionado de Michoacán para la seguridad, todo ello en tan pocos años y como recordarán con resultados fantasiosos como el de la niña desaparecida y aparecida Paulette. Y, claro, habrá que festejarlo para que el pésimo desempeño del peor funcionario que ha tenido el deporte mexicano en su historia, no se vea tan mal, y solamente destaquen las buenas noticias, las que le gustan al señor Presidente.

A Peña Nieto no le queda hablar por hablar de lo que se maneja en la prensa. Su tremenda debacle en popularidad -dicen que máximo 25 por ciento-, marca un récord entre mandatarios mexicanos de todos los tiempos, seguramente incluyendo a Porfirio Díaz. Una sola entrevista televisiva -a modo y que además marca el fin de una era de un programa noticioso de alto rating- y exculpatoria de tantos errores no da para mucho en el empeño de mejorar su imagen ni de su “pareja” presidencial que insiste en colaborar a su estrepitosa caída en la opinión pública. Pero, será mejor esperar que ya la prensa no sea tan necia y que corresponda mejor a los deseos del señor Presidente, cansado, se ve, de tanto afán porque se inunde al país de malas noticias.

miguel.zarateh@hotmail.com

Twitter: MiguelZarate_12

Queda prohibida la reproducción total o parcial del contenido de esta página, mismo que es propiedad de MILENIO DIARIO S.A. DE C.V.; su reproducción no autorizada constituye una infracción y un delito de conformidad con las leyes aplicables.