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Domingo , 24.06.2018 / 02:23 Hoy

Columna de Miguel Zárate Hernández

Los “berrinches” de Trump

Miguel Zárate Hernández

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“Los berrinches de Trump con México” -así tituló el influyente The New York Times su editorial del pasado fabuloso día 26-, por encima de todas las cosas, incluso los aparentes signos de reconciliación con una simple llamada telefónica, deben poner en alerta ya sobre acciones concretas y menos discursos ante la inminente posibilidad de cambios drásticos en el Tratado de Libre Comercio sin descartar incluso su desaparición.

La verdad, después de que México se resistiera tanto a la apertura comercial durante décadas, hay razones para pensar que los beneficios sustanciales de dicho tratado han incrementado nuestra dependencia de su funcionamiento a partir del TLCAN. Si Estados Unidos se ha rezagado con el comparativo de la balanza comercial con México, bien podríamos decir que es simplemente porque ha sido menos competitivo, al menos en lo que a costos de producción se refiere y específicamente a mano de obra. Pero esto no evita que la ahora bastante viable terminación del Tratado o su modificación radical, causarán daños muy difíciles de revertir para la economía nacional.

Es verdad que en Estados Unidos los efectos se harán sentir también severamente. La interrelación productiva pone en situación complicada a unos 6 millones de empleos norteamericanos que de alguna forma dependen del TLC, mientras que la integración industrial con el amago de cargas impositivas extraordinarias con las que ha amenazado Trump, también harán temblar a muchas empresas estadounidenses ya que el 40 por ciento de las exportaciones mexicanas a ese país están hechas con insumos de aquella nación. Esta interdependencia, aunque en menor grado, también se significa en que las “transnacionales” mexicanas (Bimbo, Cemex, etc.), sostienen en la Unión Americana alrededor de 85 mil empleos.

Seguramente las rabietas de Trump van más allá de lo que seguramente desaconsejan o mal aconsejan sus asesores. Las banderas de la campaña ya fueron bajadas pero sus temas persisten y hacen olvidar que -quizá lo más importante-, la indiscutible pérdida de empleos en Estados Unidos no tiene un solo culpable o victimario abusador -México, según Trump- sino que se debe en enorme medida a otros factores. Y es que desde el TLC, las fábricas allá han aumentado al doble su producción con un tercio menos de personal.

Efectivamente, hay datos del Bank of America que señalan que desde el año 2000, Estados Unidos ha perdido alrededor de 5 millones de empleos debido principalmente a motivos tecnológicos o automatización. “Estás despedido… serás sustituido por un robot”, es una frase acuñada en la Unión Americana que refleja esta realidad que en alguna forma afecta a todo el mundo.

Pero volviendo a la amenaza, chantaje o se le quiera llamar del famoso 20 por ciento que sería impuesto a las importaciones provenientes de México por su negativa a “pagar el muro”, ha merecido señalamientos sumamente severos no sólo de los medios de comunicación “deshonestos” que ya traen hasta de carrilla a Trump y sus allegados sino, más importante, a los especialistas y economistas del mundo. Paul Krugman, Premio Nobel de Economía y catedrático en Princeton, tras este amago impositivo, calificó al mandatario estadounidense de ignorante, disfuncional e incompetente, además de que estaba repudiando prácticamente todo el sistema comercial por el que Estados Unidos ha luchado durante décadas. A él, a su vocero Sean Spicer y demás colaboradores, los comparó a “niños jugando con una pistola cargada”.

Pero, a todo esto, ¿nosotros qué hemos estado haciendo para enfrentar los desafíos derivados de una política dislocada y confusa pero seguramente dañina y quizá devastadora para nuestra economía? Tampoco México cuenta con una política congruente ni estructurada para afrontar la terminación del TLC. El colmo es que su flamante titular de Relaciones Exteriores, Luis Videgaray, tuvo mucha razón al calificarse de aprendiz puesto que su visita a la Casa Blanca resultó un auténtico fiasco.

Por parte de la iniciativa privada, hay que recordar que hace tiempo se integró el llamado “US-México CEO Dialogue” que ya desde diciembre advertía los problemas que aparecían en el horizonte del nuevo gobierno de Estados Unidos. Aquí, definitivamente, los empresarios han vivido todos estos años a la sombra confortable del TLC y ahora deben entrar a la fase de un muy posible “Plan B” -que ni siquiera existe en imaginaria- para rescatar la economía. De lo que muchos especialistas están de acuerdo es que hemos descuidado enormes posibilidades de mercados alternos y modernización de tratados con Europa, Japón, Australia, Brasil y Argentina, solo como ejemplo.

Para Jalisco el TLC ha sido fundamental en el crecimiento económico y se considera que uno de cada cinco de sus empleos tiene relación con las exportaciones, además de su mayor valor en términos salariales. Del sector agropecuario, ni hablar, la dependencia es enorme ya que en los últimos años creció hasta en un 500 por ciento. Así de importante es la cuestión para los jaliscienses, como lo es en distintos grados para todo México. Como dice el Times, los berrinches de Trump solo muestran que tan impulsivas e ignorantes son sus reacciones. Y esto es un peligro que seguirá latente en los próximos años.

miguel.zarateh@hotmail.com

Twitter: MiguelZarate_12

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