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Lunes , 18.06.2018 / 16:21 Hoy

Columna de Miguel Zárate Hernández

Jalisco después de las elecciones del domingo 5

Miguel Zárate Hernández

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En cuestión de horas cambió radicalmente el panorama político en México. Ni duda cabe pero, y a todo esto, ¿impactarán en Jalisco estos sucesos como para empezar a hacerse conjeturas a corto y mediano plazo? Desde luego que la experiencia electoral reciente tendrá que tener repercusiones locales pero tal vez no en la forma que algunos lo quisieran. Por ejemplo, no se ve nada sencillo que los panistas hinchados de victorias inesperadas, ya estén lucubrando sobre el “regreso” al poder en todos sus niveles. ¿Y en este estado, qué creen? también han desbordado su optimismo.

El tema ha sido ya analizado exhaustivamente en los últimos días. Los puntos de vista y las interpretaciones son múltiples pero todos coinciden en una interrogante fundamental: ¿cuáles fueron las causas de la debacle del PRI? Ya muchos se han dado un banquete con el líder priísta Manlio Fabio Beltrones, empezando por el dirigente blanquiazul Ricardo Anaya aunque, naturalmente, las razones del fracaso tricolor –no creo que ya nadie pueda negarlo por mucho que le quiera acomodar la pedacera resultante al Presidente de la República, en este caso el principal damnificado del proceso-, son tan disímiles y cambian de un estado a otro, de una región a otra, de una ciudad a otra.

Por ello, transcurridos los pasajes más importantes de dicho proceso en el que los jaliscienses figuramos tal vez solo como simples espectadores, lo cierto es que quedan numerosos elementos a considerar para tomar la experiencia y empezar a atisbar sobre las consecuencias que todo ello tendrá en esta tierra. Y no hablamos solamente del fenómeno político que algunos ya están incluso manipulando a su conveniencia sino de efectos reales en actividades sociales y económicas que sí nos afectan más directamente.

Veamos algunos ejemplos. El gobierno de Aristóteles Sandoval deberá sortear la crisis de su partido y la considerable posibilidad de que sea relevado por un gobernante de otros colores. Además, quizá la sucesión según los priístas se modificará ya que el proceso no dejó nada bien parado al senador Arturo Zamora, hasta ahora su carta más fuerte, mientras que en el equipo del Gobernador no se vislumbra ninguna figura capaz de enfrentar a un contrincante como Enrique Alfaro. Este, a su vez, habrá de enderezar los últimos meses de su gestión evitando desgastes, golpes y hasta autogoles de algunos de sus funcionarios. Si es que así lo hace, ¿quién lo va a parar?

Los panistas definitivamente merecen reconocimiento por el empeño puesto en la contienda y, también, la consecución de siete gubernaturas aunque varias de ellas procedieron del combinado con el PRD (con todo y que don Efraín se dé una vuelta más en su tumba) y otras con la generosa ayuda de gobernantes nefastos, corruptos y prepotentes quienes, según Los Pinos, son los verdaderos culpables de las derrotas. Es decir y para ser más claros, en mucho estos resultados son a que Acción Nacional viene a ser el depositario del voto del hartazgo en esos estados, tal como pasara aquí en Jalisco hace ya 20 años. Sin embargo, no se ve por dónde el PAN estatal resurja aquí de sus cenizas como para volver al primer nivel de antes, a no ser que busque también aquí otro tipo de alianzas “inconfesables” y no precisamente con los perredistas que poco tienen para sobrevivir con decoro localmente.

Aquí, a excepción del propio Alfaro, a la gubernatura tampoco se ve quién le apunte con posibilidades por la vía independiente y los resultados de otras entidades ya dieron prueba de que el caso de “El Bronco” pudiera haber sido un garbanzo de a libra, si bien en otros distintos cargos, incluyendo alcaldías importantes, se seguirán dando estas muestras de adhesión a los verdaderos líderes comunitarios ajenos a los manejos tan disparejos de los partidos.

Está ya por demás tratar de explicarse los porqués de lo sucedido el pasado domingo 5. Algunos ganaron más que otros, otros perdieron también más de lo previsto. Quizá la izquierda termine por reconciliarse pero no se ve claro cuando Andrés Manuel no cederá un ápice a su intención de encabezar cualquier proyecto. A Morena le cabe el mérito de avanzar tan sustancialmente en tan poco tiempo pero poco a poco los errores de su caudillo empiezan a causar efectos no tan positivos. Un caso, el respaldo mutuo de López Obrador y la CNTE, no benefició a nadie y terminó por espantar al electorado oaxaqueño que terminó por mejor poner en manos nuevamente del PRI.

Mientras aquí empezará a darse movimiento tras movimiento, acción tras acción que matizarán a toda la función pública en el gobierno del estado y los municipios en bloque con los que habrá de convivir hasta el término, en la escala nacional el juego se dará con mayor rudeza. En realidad, por mucho que se diga, el peor librado es el propio titular del Ejecutivo federal que, por si fuera poco, además de la contrariedad política no tendrá mucho con qué defenderse ante la sociedad por el rumbo que está tomando desde hace rato la economía. Y ni qué decir la imagen que no deja de tener contratiempos y hasta no pocos rasgos de frivolidad que ya es difícil superar a estas alturas.

De manera que nada ajeno está Jalisco a lo acontecido. Aquí cada actor toma las posiciones más adecuadas ante una circunstancia que ya perfila cambios en el derrotero político del país. Por ello, más que nunca, hace falta que los protagonistas de estas luchas que ya se anticipan hacia el 2018, no olviden compromisos con sus deberes aún vigentes y que los programas gubernamentales se orienten hacia el bien colectivo y no empiecen a usufructuarse, ya desde ahora, con la mira puesta en su interés propio y su particular futuro.

miguel.zarateh@hotmail.com

Twitter: MiguelZarate_12

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