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Domingo , 21.10.2018 / 19:10 Hoy

Columna de Miguel Zárate Hernández

Guadalajara y su Marca

Miguel Zárate Hernández

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Sumida en un verdadero caos vial, especialmente en los días recientes de inicio del nuevo año escolar, cualquiera diría que Guadalajara es una ciudad sin remedio. La verdad el día con día nos hace perder de vista que estamos en una metrópoli de suma complejidad, lo cual motivaría a una cierta resignación ante el desorbitado crecimiento y todos los problemas que conlleva. Pero lo cierto es que mucho del casi colapso urbano se debe inexplicablemente a autoridades que, por ejemplo, realizan obras que, si bien necesarias, ni siquiera cuentan con planeación para su ejecución oportuna. ¿A qué mente genial se le ocurrió intervenir el Periférico oeste con lluvias y en pleno regreso a las escuelas? Y eso sin tocar el tema de las asignaciones, pues eso tendrá que ser tema próximo como otras cosas, así por el estilo.

Sin embargo, de vez en vez parece que hay también quienes dentro este tráfago cotidiano, se dan tiempo para mantener viva la esperanza de un futuro más halagador para esta aparentemente indómita urbe. Muchas noticias de corte más impactante en los medios de alguna manera han soslayado temas que merecerían ser más ampliamente difundidos y entendidos en su dimensión. Este es el caso precisamente del proyecto “Marca Guadalajara”.

Vamos por partes. Primero que nada, la cuestión da para mucho más que un mensaje, un video o una imagen meramente publicitarios. Se ha establecido una primera plataforma pero el verdadero fondo debe encontrarse en un concepto de integración en el área conurbada, comprendiendo los nueve municipios de la zona. Como sucede en otras partes del mundo donde la “marca” tiene muchos años en desarrollo –quizá el caso más relevante sea el de la ciudad de Nueva York-, donde la “gran manzana” en realidad no pierde su conexión con el resto de la metrópoli. Los habitantes de Queens, Brooklyn, Long Island y hasta algo de Nueva Jersey, se sienten parte de esa estrategia de unidad que beneficia a todos y no solamente a los moradores de Manhattan.

Hace ya muchos años que Puerto Vallarta pretendió mantener su “marca”, sobre todo a raíz del surgimiento de “Nuevo Vallarta”. Terminó por asimilar su destino y ahora es la costa nayarita la que creó su propio su concepto de “Riviera”.

Sin embargo, en la metrópoli ya hace tiempo que se menciona la “Gran Guadalajara”, cosa que no siempre ha sido de la simpatía de quienes se encuentran en Zapopan, Tlaquepaque o Tlajomulco. Bueno, se llegó al grado hace varios trienios de un alcalde en esta última localidad que peleaba por decir que no había un aeropuerto tapatío sino que debería llamarse “aeropuerto internacional de Tlajomulco”, respetando la identidad ganada de cada municipio, esa es la visión que se tiene que desterrar.

Por supuesto que hay que considerar que los municipios conurbados gozan de una identidad propia y arraigada dentro de sus habitantes aunque ya estén bastante lejos de ser las “villas” alfarera o maicera de antes. Lo que aflora en esta cuestión de la “Marca Guadalajara” es la necesidad, para que tenga verdadero éxito, de superar los factores de tipo político. La iniciativa está caminando, hay que reconocerlo, merced a la situación dada de que los tres municipios más fuertes de la zona se encuentran bajo un mismo signo partidista pero mal harían los distintos gobiernos en establecer criterios diferenciados en esa línea ya que los cambios –nada raros ni improbables-, pudieran delimitar la supervivencia de un proyecto que ha de trascender lo político. Buena señal, por ello, que el anuncio del proyecto fuera avalado por el Gobernador del Estado, de distinto partido.

Es innegable que la “Marca Guadalajara” es parte de una estrategia de planeación, lo que queda demostrado al momento en que el Imeplan es el órgano impulsor. Ya quedaron atrás los tiempos en los que cada municipio actuaba por su lado y con independencia con lo que sucede con sus vecinos cercanos. No hace mucho que esta situación daba al traste con muchos programas importantes, dado el celo casi patrimonialista de algunos presidentes municipales, incapaces de entender que ya la zona no permite incongruencias ni acciones aisladas. Vamos, por citar otro ejemplo, antes de la reunificación alemana, los habitantes de una Berlín dividida, que vivían en dos mundos distintos y hasta contrarios, tuvieron que asumir accione conjuntas ya que, a fin de cuentas, no dejaban de vivir en la misma ciudad con los mismos problemas comunes.

De ahí que todo lo que sea trabajar y abonar para el área de la capital jalisciense alcance niveles de una auténtica gestión metropolitana, con respeto a sus respectivas autonomías pero con unidad en torno a sus acciones básicas, como seguridad pública, servicios básicos, medio ambiente, desarrollo urbano, etcétera, sea altamente positivo. De ahí ni hablar de la importancia que se trabaje en un mismo esquema de promoción que posicione a la ciudad en lo económico, turístico, etcétera. Todo puede hacerse a partir de ese concepto ya que la interrelación de municipios es ya indiscutible. Luego, vendría un impulso que se reflejaría no solamente en la gran urbe sino más allá de su entorno, hacia otras zonas del estado que se beneficiarían en un plan de nivel genuinamente regional.

“Guadalajara, Guadalajara” aparece con buenos pronósticos ya que, después de todo, Jalisco es lo más importante. Y dentro de lo más importante esta la unidad que se logará con dicha marca, además, que nos permita mantener, preservar y hacer crecer esa identidad que nos convoca a sentirnos orgullosos de una gran ciudad con vocación de estar entre las mejores del mundo.

miguel.zarateh@hotmail.com Twitter: MiguelZarate_12

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