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Columna de Miguel Zárate Hernández

El autotransporte, caos nuestro de cada día

Miguel Zárate Hernández

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Muchos dirán que el tema no es nada nuevo pero para cientos de miles de habitantes de la zona metropolitana, se trata de un problema cotidiano, punzante, que llega a causar, cuando menos, una sensación de desesperación y de impotencia, eso sin contar los millones que representa en horas-hombre perdidas todos los días causados por el tráfico citadino. Y no se trata de asunto menor. La circulación de camiones de carga pesada en las arterias de la ciudad y su conurbación, ocasionó solamente el año pasado más de dos mil accidentes viales, con centenares de heridos o lesionados y, lo más grave, 24 muertes.

No hay ingreso a la ciudad que se salve, ni tampoco son las únicas zonas que sufren pero en las vías de acceso a la metrópoli el ambiente se ha vuelto incluso ríspido co-mo peligroso, de enojo contra las autoridades que no han sido capaces de poner or-den, pese a promesas, de interminables “estudios” y de acciones tan tímidas como fallidas. Y hay que saber la magnitud de la cuestión, con las cifras conocidas de que circulan diariamente en avenidas de la ciudad (por cierto como si fuera tierra sin ley), más de 32 mil transportes con carga pesada.

Mientras las autoridades responsables buscan demorar soluciones –al parecer por las presiones de grupos fuertemente interesados-, acaso responden a los ciudadanos unas cuantas voces. Y una de estas últimas ha llevado el asunto más allá de las bue-nas intenciones, al terreno de la legislación que no dé ya márgenes conformistas y disimulo de las autoridades involucradas, llámense federales, estatales y hasta de algunos municipios. Por ello hay que considerar la importancia de las iniciativas que ha formulado la diputada emecista María de Lourdes Martínez Pizano, quien ha in-vestigado a fondo y promovido mesas de trabajo para llegar a conclusiones sólidas con argumentos más que suficientes para modificar leyes y reglamentos. De igual manera, no hay duda de la trascendencia que ha tenido la perseverancia “a veces impertinente” -molesta a algunas autoridades- de los ciudadanos organizados dentro de la Unión de Colonos de la Puerta Sur entre otros.

Lo inexplicable es que, pese a los acuerdos legislativos (con consensos de verdadera unidad, lo cual no es tan común), el gobierno del Estado, a través de la Secretaría de Movilidad, parezca estar frenando la medidas propuestas, como la regulación del tránsito de dichos transportes pesados y su paso obligatorio planteado solamente entre las 10 de la noche y las 6 de la mañana. No tiene nada de extraño que sean los mismos transportistas los que buscan la forma de evadir controles; lo que inquieta es que organismos privados como los de los industriales y comerciantes, sean los que se oponen a las medidas y hasta emplean argumentos amenazantes, como el de que se puede producir “desabasto” si se aplican reglamentaciones como las que es-tán, -si los dejan-, en vías de aplicarse.

Son miles de millones los invertidos en el Macrolibramiento que, según se ve, tardará en ser utilizado en su potencial. Y eso que solo el 30% de los viajes queda en Gdl, los demás son de paso. La SCT, en su caso, realizó la obra con un retraso de cinco años, tiempo en el que se animaron muchas esperanzas para la ciudad que es hora y con la vía abierta no concretan en resultados. ¿Falta de planeación? ¿cuotas altas en vez de incentivos? ¿escasez de servicios complementarios? ¿inseguridad? Realizada la parte sustancial de dicho libramiento, ¿no podría arreglarse los complementario?

Recientemente lograron acordar entre el secretario de movilidad Servando Sepúlveda y el Alcalde de Tlajomulco Alberto Uribe, la restricción a partir del 15 de Diciembre a el paso por el acceso Sur a la metrópoli (Av López Mateos) a los camiones de carga entre las 6 y las 10 de la mañana, aunque parece un pequeño avance, es un gran logro para la ciudad que queremos.

Los transportistas no son los culpables del desorden que vivimos y menos de la expansión anárquica que ha sufrido la ZMG, sin embargo debemos de plantear soluciones responsables que nos conduzcan a tener una ciudad más amable y segura; Por lo que la aspiración a tener un ordenamiento vial es vital y esperemos que esta iniciativa sea el comienzo para llevar a todos los accesos a la ciudad la restricción diurna del transporte pesado e incluso dentro de la metrópoli programar todos los suministros a comercios e industrias en horarios nocturnos. Estas medidas ayudarían también a cambiar la cara desolada de los centros urbanos por las noches, disminuirían la posibilidad de atracos y a la sensación de inseguridad que el mismo abandono laboral genera. Cierto que los transportistas tienen su propios problemas, y no hay que olvidar los robos continuos a los camiones. Pero esta situación debe contemplarse en la esfera de competencia de otras autoridades.

Llegamos a fines del 2017 con más de tres millones de vehículos y no se ve tan lejano el día que sumen uno por cada habitante. De ese tamaño es nuestro problema. Pero, por favor, es hora de dejar de querer manipular a la población, de engañarla, de fingir y de poner en entredicho la verdadera solución a los problemas generales. Hay un caos nuestro cada día. Es hora ya de poner orden.

miguel.zarateh@hotmail.com

Twitter: MiguelZarate_12

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