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Miércoles , 19.09.2018 / 03:23 Hoy

El Escritorio

Dormido en sus laureles

Miguel Mery Ayup

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Nuestro vecino del norte ya tiene formalmente candidatos a la presidencia: Hillary Clinton, la primera mujer candidata y posible primera presidenta de Estados Unidos por el Partido Demócrata y el polémico Donald Trump por el Partido Republicano.

Los ataques xenofóbicos de este último, especialmente en contra de México y los mexicanos, a quienes tacha de delincuentes, flojos y pandilleros, han puesto la relación con nuestro país en el centro de la agenda electoral norteamericana. Promete, por ejemplo, que de llegar a ser presidente, obligará a nuestro país a financiar y construir un “gran muro” en la frontera para evitar a los inmigrantes.

A partir de la convención Republicana, Trump enfatizó sus ataques y campaña de desprestigio a los mexicanos, y con un fin meramente electorero busca replicar el Brexit para el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), pidiendo que Estados Unidos salga del acuerdo. Está idea es aplaudida por los trabajadores de la industria automotriz que se sienten afectados por el crecimiento de dicha industria en nuestro país, del cual nuestro estado de Coahuila es protagonista gracias a la instalación de armadoras y fabricantes de auto partes impulsada por el gobierno del Estado.

Esta postura superficial, pasa por alto que el TLCAN precisamente ha logrado la supervivencia de la industria automotriz en Estados Unidos frente a la China. Sin embargo lo más preocupante para nuestro estado, es que ese argumento ha permeado también a grupos que apoyan a la candidata demócrata Hilary Clinton, como el sindicato United Auto Workers.

Mientras se juega el futuro económico y social de muchos mexicanos, en nuestro estado, hay quien en vez de representar los intereses de los mexicanos y coahuilenses en el Senado, que para eso fue electo, así como impulsar las políticas que pudieran fortalecer a nuestro país en una eventual revisión del TLCAN, emula a Trump, buscando allegarse votos con el escándalo y no con el trabajo.

Todos lo sabemos: lo suyo, lo suyo es dormir, soñar en ser candidato a gobernador cuando se juegan empleos de miles de coahuilenses. Luis Fernando Salazar se duerme en sus laureles, en vez de tomar posiciones claras ante la ignorancia de Trump y los riesgosos impactos de su discurso. Quizá no lo hace por qué se identifica con la política del escándalo electorero y la forma despectiva de llamar a las personas.


miguelmerya@gmail.com /@MiguelMery

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